viernes, 23 de marzo de 2018

El color de la luz - Marta Quintín

Algunos de vosotros os preguntaréis qué hago yo últimamente reseñando novela tras novela. La respuesta es muy sencilla:  desde que empezó la iniciativa #SoyYincanera es vertiginoso el ritmo de novelas que estoy leyendo y reseñando.  
La novela que hoy os comento rompe esta tendencia, pues casi siempre leo novela negra y criminal y ésta (tengo claro) que no lo es, aunque no sé cómo calificarla, porque más bien sería una novela de desamor y que yo sepa ese género no existe, ¿no?. Y no sé en qué estilo encajarla, mejor decididlo vosotros mismos…

Datos técnicos:


Título: El color de la luz
Autora: Marta Quintín
Tapa blanda: 432 páginas
Editor: SUMA 
Fecha de Edición: febrero de 2018
Colección: SUMA
Idioma: Español
ISBN: 978-84-9129028-5





La Autora
Marta Quintín Maza nació en Zaragoza un 6 del 6 del 89 y cuando tenía cuatro años la subieron a una mesita de su clase de párvulos para que les contara a los demás niños una historia de su elección. Eligió la de “Cenicienta”.  Desde entonces lo único que recuerda del resto de su vida es haber contado unas cuantas más. Como aquellas con las que ganó varias veces el premio Tomás Seral y Casas de relato corto o las que ha recogido como periodista en la agencia EFE, la Cadena SER, y la NASA española, o esa otra que se llama “Dime una palabra” y que es su primera novela publicada al calor de los rascacielos de Nueva York. La historia más reciente de todas las que ha contado es “El color de la luz”. El resto están por venir.

 Sinopsis
Blanca Luz Miranda es una empresaria de éxito. Su objetivo: amasar una gran fortuna para comprar arte. La adquisición, en una subasta de Nueva York, de uno de los cuadros más inquietantes del pintor Martín Pendragón cumplirá el sueño de esta anciana de ojos enigmáticos. En esa misma sala una periodista observa la escena con interés, está convencida de que tras ese pago millonario se esconde un secreto y hará todo lo posible por descubrirlo. Lo que no sabe es que será Blanca Luz quien decida cómo se escribe su historia.

Marta Quintín construye con maestría una novela que explora diversos tiempo y lugares (España, la Guerra Civil, el París artístico de los años veinte, Nueva York…) y plantea una historia de amor descarnado, imposible por la propia naturaleza humana, por la inseguridad, el miedo; por la incapacidad de reconocer que tal vez el error fue no amar.  Una novela llena de matices, veladuras, fricciones, secretos, que nos descubre que toda obra de arte esconde una historia que puede redimirnos.

Los personajes: 
 La familia Miranda:
Francisco Miranda, el padre. Viudo.  Había abandonado su profesión de pintor y llevaba varios años dedicando su tiempo a dar clases de pintura.  Junto con sus dos hijas Blanca Luz y Sofía se traslada a una “vieja ciudad norteña” para dar abrir una pequeña academia en la que impartir clases de pintura a jóvenes con facultades.

Blanca Luz Miranda.  Es la hija mayor de Francisco.  Una joven de una extraordinaria belleza, en la que sus ojos de un color indefinido, llaman poderosamente la atención, Blanca Luz es una jovencita con gran personalidad y carácter, extrovertida y simpática y, muy práctica, ella se encarga de llevar la casa desde que su madre murió.  Es una persona con la durante casi toda la lectura es difícil empatizar, aunque al final nos da una sorpresa.   

Los Alumnos:
Martin Pendragon. Cuando la Familia Miranda se cruza en su camino, Martín, con catorce años, esta trabajado como albañil pero siempre había querido ser pintor, y una simpática circunstancia le hace merecedor de una de las tres plazas que el señor Miranda tiene en su academia de pintura.

José María Casabella (Chema) un joven que se presentó directamente a la academia interesado en aprender a pintar y que el señor Miranda admitió tras superar la prueba de destreza a la que le sometió.  Chema tiene una gran importancia en la novela, pues por su calidad humana se convierte en el mejor amigo de nuestros dos protagonistas.

Y el tercero de sus alumnos era Eduardo Izquierdo, llego a la academia recomendado por un amigo del profesor quien conocía a sus padres, procedía de una familia bastante acomodada, dedicada al negocio del cuero. Alto, bien parecido, pero que no destacaba en nada y enseguida pasaba desapercibido.

Escenarios:
 La historia de Blanca Luz Miranda y Martín Pendragon transcurre con el siglo XX y nos muestra también los acontecimientos importantes en los escenarios en los que nuestros principales protagonistas, Martín Pendragon y Blanca Luz Miranda se mueven. 

Pendragon, desde esa “vieja ciudad norteña” que nunca sabemos cuál es, se traslada a vivir a París, ciudad que es la cuna del arte, donde viven los pintores más importantes del momento.

Allí Pendragon se aloja en La Ruche (la colmena), una comuna de artistas de diversas ramas, en la que es acogido y donde puede vivir, pintar y aprender de todos los demás artistas con los que convive. Con Pendragon conocemos como es la vida de los grandes pintores del siglo XX con los que traba amistad.

Mientras tanto, en España, se ha declarado la guerra civil y vivimos las vicisitudes por las que atraviesa la familia Miranda.  

Mi opinión
La novela está estructurada en un prólogo, trece capítulos y un epílogo.  Los capítulos son largos y densos pues la autora escribe con un vocabulario muy extenso que, utiliza dependiendo de la época en la que está transcurriendo la acción. Un largo periodo, que transcurre desde 1919 hasta los años 80 del pasado siglo. Esta narrado en primera y tercera persona

En el prólogo, la autora comienza el relato en 1982, en Nueva York.  En una casa de subastas han sacado a la venta la obra cumbre de un famoso pintor español: Martín Pendragon.  En la sala se encuentra una joven reportera, también española, que trabaja para una agencia internacional de noticias y que estaba cubriendo el evento.  Ella es testigo directo de la venta de este cuadro por una cifra récord veinte millones de dólares, cifra que hasta entonces nadie había pagado antes por un cuadro.
La joven periodista, de la que no sabemos su nombre, se sorprende cuando ve que la compradora es una anciana y cuando se entera quien es empieza a investigar y documentarse sobre ella, descubre que Blanca Luz Miranda, que así se llama la anciana, es una acaudalada empresaria a la que en una entrevista que le hicieron responde que únicamente “quería el dinero para comprar arte”. La periodista intrigada decide pedirle una cita para hacer una entrevista y tras duras negociaciones cuando por fin la consigue le propone escribir sus memorias, Blanca Luz Miranda, al principio se niega, pero pasadas unas semanas cambia de opinión, accede a ello y así comienza a escribir la biografía.

La historia es larga, y la autora va enlazando el presente y el pasado de los protagonistas a través de las cartas que el pintor escribió a su amigo Chema y de las conversaciones que mantiene con Blanca Luz Miranda. En estas conversaciones la anciana se desnuda ante la periodista, incluso contándole algunas cosas que nunca llegaron a suceder
 Una trama en la que te sumerges y viajas a través del tiempo con las vivencias de Blanca Luz Miranda y Martín Pendragon, que encierra una historia de amor, sacrificios y algo de misterio.

Esta reseña participa en la iniciativa #SoyYincanera

10 comentarios:

  1. Y mucho arte. Descubrir el sentido que le da al título del libro, me gustó mucho. Así como los personajes. Comparto contigo en que la trama es un viaje en el tiempo. ¡Gran reseña!

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  2. Tendríamos que inaugurar el género "desamor". Es cierto que no se menciona ni el nombre de la ciudad norteña ni tampoco el de la periodista. Me recuerda en ese sentido a Rebeca, de Daphne du Maurier, en el que tampoco conocemos el nombre de la protagonista. Buena reseña, un beso!

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  3. Buena reseña Ángela. A cada uno nos ha calado un detalle distinto de la novela. 😘

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  4. Es increible lo que una misma novela puede generar en distintas personas. Lo hemos ido comprobando día a día, mientras leíamos la novela y lo hemos constatado hoy con reseñas fantásticas, como esta sin ir más lejos.

    Un beso.

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  5. ¡Buena reseña Ángela! Dices algo muy importante y que está muy bien trabajado en la novela: los saltos en el tiempo y los «medios» de los que se sirve la autora para llevarnos del presente al pasado y viceversa. ¡Dan muchísima agilidad a la narración! Un abrazo, amiga.

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  6. Una novela con la que sin duda hemos disfrutado, y que ha sabido llevarnos a lo largo de varios años del siglo XX de la mano de unos protagonistas que nos han dejado huella, sin duda, tanto los principales como los secundarios, y con un lenguaje muy cuidado. Una novela, como dices, llena de matices. Me ha gustado encontrar en tu reseña algunos de los fototuits con los que pudimos disfrutar en twitter. Esta lectura ha dado mucho juego, sin duda.
    Besos.

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  7. Muchas gracias por esta reseña tan exhaustiva, Ángela. Yo también califico a mi novela como de "desamor". Propongo que patentemos el género ;)
    Un abrazo.

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  8. Es que esta novela es un género en sí mismo. Y sí desamor es una buena forma de describirlo

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  9. Que bonita reseña has hecho y también me encantan las fotos que has puesto con esos textos, impresionantes. Entiendo que la novela ha dado mucho juego, yo no la he leído pero por todo lo que he visto me la compraré. Un beso

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  10. Vaya compañera has patentado un género nuevo, eres un crack. Espero que sigas reseñando durante mucho tiempo y leyendo en Soy Yincanera, verás como cada día te será mucho más fácil, yo ya voy notando la evolución. Lo bueno a parte de lo que cada lector destaca en sus reseñas es las conversaciones que vamos teniendo a lo largo de la novela son impagables y enriquecedoras

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