lunes, 2 de julio de 2012

FACUNDO CABRAL




Mas o menos todos los que son de mi generación hemos oído hablar de Facundo Cabral, pero seguro que todos hemos escuchado su canción “no soy de aquí ni soy de allá”, y eso me paso a mi, que había oído sus canciones, me gustaban, pero nada mas.  Creo que fue en el año 2003 ó 2004 cuando mi amiga Elisa impartió un taller de Enneagrama, y como le faltaba alumnas  para tener el cupo mínimo me llamo para llenar hueco y yo que me apunto a todas pues allí que me metí.  Bueno, pues en ese taller además de estudiar el enneagrama, hacíamos relajaciones y meditaciones y un día, para meditar,   llevo una vieja cassette con la canción “esta la puerta abierta” de su disco “Lo Cortez no quita lo Cabral,  Momentos. Vol.1”, que  Facundo Cabral y Alberto Cortez grabaron en el año 1994-95, era la primera vez que la escuchaba y simplemente me gusto.  Como la cassette era sencillamente “lamentable” y por esas fecha era el cumple de mi amiga y, yo siempre voy a lo fácil, se me ocurrió regalarle el CD, autentico comprado en el Corte Inglés a precio de oro,  y, como estaba en la etapa de mi vida en la que “pirateaba” todo lo que caía en mis manos, pues me hice una copia del CD para mí. Y así escuchando ese CD  descubrí a Cabral, entendí su filosofía, sus canciones  me hacían estremecer el cuerpo y el corazón pero sobre todo me hacían pensar.  Desde entonces siempre que le escucho cantar me causa este impacto y me remueve el alma.

Como podéis ver,  este blog, principalmente esta dedicado a lugares, pero además  tengo una pestaña con mis citas favoritas citas y otra también con las canciones que me gustan, hasta ahora no había puesto ninguna de sus canciones en mi pestaña, ni ninguna de sus pensamientos en mis citas favoritas, pues quería hacer algo especial para él, pero, como siempre me pasa lo mismo, cuando quiero hacer algo especial, que me interesa muchísimo, o que es importante para mí lo dejo para “mas adelante”, esperando tener mas tiempo para hacerlo mejor o que se yo, pero hoy, no se porque ni a cuento de que,  he decidido ponerme con Cabral, ya sabéis, todo tiene su momento.

Quiero empezar dando las gracias al inventor del ordenador, cómo nos ha facilitado las  labores de  recopilación de información, pones un nombre y encuentras datos y mas datos,  lo tienes todo,  yo ya no sabría vivir sin el, no me voy a poner ahora a hacer comparaciones, de cómo lo hacíamos antes, pues no quiero parecer la abuela “batallitas”, que tampoco soy tan vieja…   Y dicho esto empiezo por el principio:

Sobre él:
Nombre real: Rodolfo Enrique Cabral
Nacimiento: 22 de mayo de 1937 en La Plata, provincia de Buenos Aires, Argentina
Fallecimiento: Murió asesinado el 9 de julio de 2011, a los 74 años, en la ciudad de Guatemala, Guatemala

Discografía
1972 - Facundo Cabral acompañado de  Waldo De Los Rios
1973 - En Vivo En El Palacio de Bellas Artes (2 Vols.)
1984 - FerroCabral  ( Estadio de Ferrocarril Oeste )
1984 - Pateando Tachos
1985 - Cabralgando
1986 - Entre Dios Y El Diablo
1986 - Vuele Bajo
1987 - Secreto
1993 - El Oficio De Cantor
1994 - Lo Cortez No Quita Lo Cabral, Vols. 1 y 2  (con Alberto Cortez)
1994 - Recuerdos de Oro
1997 - Le Canta Al Pueblo
1998 - Cortezías Y Cabralidades Vols. 1 y 2 (Con Alberto Cortez)
1998  - América canta en vivo (con Andrés Jiménez)
2000 - Este Es Un Nuevo Día
2004 - Personalidad
2005 - En Vivo
2006 - Las Número 1
2006 - Cantar sólo cantar – Cabral sólo Cabral, volúmenes 1 y 2
2010 - Bicentenario


Y, alguno más que se me habrá escapado.



Citas
§        «Al pan lo trae la verdad y a todo lo que necesitas. El mañana no interesa. El traerá nueva experiencia porque a cada día le basta con su propio afán».
§        «Bienaventurado el Mahatma Gandhi que fue el que dijo que hace casi dos mil años que estamos festejando el amor; o sea, el nacimiento de Jesús, no el de Herodes».
§        «Bienaventurado el que no cambia el sueño de su vida por el pan de cada día».
§        «Buscar a Dios es encontrarse con uno; si tienes fe, moverás el mundo».
§        «Cada mañana es una buena noticia, cada niño que nace es una buena noticia, cada hombre justo es una buena noticia, cada cantor es una buena noticia, porque cada cantor es un soldado menos...».
§        «Doy la cara al enemigo, la espalda al buen comentario, porque el que acepta un halago empieza a ser dominado; el hombre le hace caricias al caballo pa’ montarlo..."
§        «El conquistador, por cuidar su conquista, se convierte en esclavo de lo que conquistó. Es decir que, jodiendo, se jodió».
§        «El exceso de información ya es obra de deformación».
§        «El que no está dispuesto a perderlo todo, no está preparado para ganar nada».
§        «El Señor no nos va a preguntar qué hicimos con el dinero, sino qué hicimos con la alegría, inevitable para vivir».
§        «En una eternidad siempre se puede empezar de nuevo».
§        «Escapa de los que compran lo que no necesitan, con dinero que no tienen, para agradar a gente que no vale la pena».
§        «Estábamos un día en Nueva York, y a la salida del teatro Lincoln Center se me acercó un periodista y me espetó: “Señor Cabral, yo estoy de acuerdo en todo lo que usted ha dicho esta noche, excepto en que Dios es siempre justo. Si Dios fuera siempre justo, usted debería tener tanta difusión, tanto éxito como Julio Iglesias”. A lo que yo le respondí: “Claro que Dios es siempre justo. Julio Iglesias tiene más difusión, más éxito que yo puesto que necesita del dinero mucho más que yo para vivir. Yo, necesito más libertad que Julio para vivir, por eso Dios me hizo más libre”».
§        «Esto confirma lo que siempre sospeché: nos queremos, por eso nos juntamos».
§        «Fui analfabeto hasta los 14 años, por eso cuando me dicen “no puedo”, yo les digo “no jodas”».
§        «La gente es todo lo vieja que quiera ser. He visto algunas muchachas con 20 años y estar totalmente envejecidas, por el contrario, conozco a una muchachita con 83 años, Teresa de Calcuta, que nos enseña a vivir todos los días».
§        «La pobreza no es una virtud, salvo que favorezca tu libertad».
§        «La sociedad humana está mal tanto por las fechorías de los malos, como por el silencio cómplice de los buenos».
§        «La vida es hambre o festín. Tú eliges».
§        «Me declaro anarquista, y creo en Dios». (Junio 2009, Santiago de Chile, Noticiero Tvn.).
§        «Me gusta andar pero no sigo el camino, pues lo seguro ya no tiene misterio».
§        «Mira los lirios del campo como crecen sin trabajar ni tejer, pero Dios igual los viste; ni siquiera Salomón, lució jamás como ellos, pues si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa al fuego, el Señor la pinta bella, ¿qué no habrá de hacer contigo que fuiste hecho a semejanza de Él?» (cita parafraseada de los Evangelios).
§        «Mira si será malo el trabajo, que deben pagarte para que lo hagas».
§        «Nadie puede ser esclavo y menos de señores, porque amará a uno y odiará al otro; además, fuera de Dios, cualquier otro es un impostor».
§        «No era tan inteligente, seguro se perdió».
§        «No te preocupes pensando en qué es lo que vas a comer, con qué te vas a vestir. Que por cosas tan pequeñas el hombre se hace infeliz, porque el Señor sabe bien qué necesita tu piel. Anda con Él».
§        «Nunca voy con los que lloran y siempre con los que cantan. Los paisanos de mi pueblo cuando tienen un dolor, en lugar de andar llorando, cantan debajo del sol."
§        «Olvidar cosas malas, también es tener buena memoria, decía Martín Fierro. Yo digo: el olvido es una gentileza de Dios».
§        «—Padre, ¿de quién aprender? —Aprende del agua. —¿Por qué? —Porque el agua es humilde y generosa con cualquiera. Aprende del agua que toma la forma de lo que la abriga. En el mar es ancha, angosta y rápida en el río, apretada en la copa; sin embargo, siendo blanda moldea a la piedra dura. Aprende del agua tan graciosa, que por delgada se te escapa entre los dedos. Tan graciosa como la espiga, que se somete a los caprichos del viento y se dobla hasta tocar con su punta la tierra, pero pasado el viento la espiga recupera su erguida postura, mientras que el roble por duro no se doblega y es quebrado por el viento. Sé blando como el agua para que el Señor pueda moverte graciosamente en cumplimiento de tu destino».
§        «Por el mundo caminado, he podido comprobar que el que fácilmente halaga, fácilmente insultará».
§        «¿Qué es eso de andar escondiendo lo que el Señor te dio para compartir?».
§        «Que no nos distraigan las noticias».
§        «Si amas al dinero a lo sumo llegarás a un banco, pero si amas a la vida, seguramente llegarás a Dios».
§        «Siempre, con lo que tengas, se puede, se debe empezar de nuevo. Tenemos el deber de ser felices».
§        «Solamente lo barato se compra con el dinero».
§        «Sólo debes hacer lo que amas».
§        «Soy repetidor de Whitman, a quien amé hasta el plagio».
§        “Tienes un cerebro como Einstein, tienes un corazón como Jesús, tienes dos manos como la Madre Teresa, tienes una voluntad como Moises, tienes un alma como Gandhi, tienes un espíritu como Buda.  Entonces ¿cómo puedes sentirte pobre y desdichado?
§        El poeta indio Tagore, que bautizara mahatma (es decir, ‘alma grande’), a Gandhi, decía que cuando el hombre trabaja, Dios lo respeta, pero cuando el hombre canta, Dios lo ama
§        Mi madre, poco antes de morir, me dijo: “Muero contenta porque cada vez te parecés más a lo que cantás”. 
§       Juan Francisco, mi ahijado, dice, a sus dos años de edad, que soy artista porque canto, y que canto para poder comprarle chocolates, que es lo más razonable que escuché sobre mi oficio
§        Cuando le pregunté a Borges por que en su biblioteca no había libros suyos, me dijo: “Porque sigo teniendo el hábito de la buena lectura”. Cuando le pregunté qué le había parecido Arreola, que acababa de visitarlo, me dijo: “Es un verdadero caballero me dejó dos o tres silencios”. Cuando le pregunté por Cien años de soledad, que le habían leído, me dijo: “Los primeros cincuenta años son memorables
§        “Al verme asombrado por su presencia en mi concierto, Ray Bradbyry me dijo: “Me asombra que se asombre de encontrar un Bradbury, viniendo de un país que tiene un Borges, que es asombroso”
§        “Pregunte a un viejo tarahumara por qué no usaban armas para defenderse de los cuatreros, y me dijo: “Si las armas fuesen necesarias, habríamos nacido con ellas”
§        “Me dijo un campesino chino: “Si quieres ser feliz un día emborráchate, si quieres ser feliz una semana cásate, si quieres ser feliz toda la vida sé jardinero”
§        “El maestro Rubinstein.  En el Campo di Fiore, en el Trastévere romano lo encontré, dándole migajas a las palomas. Le pregunté: “¿Usted es el que yo creo?”, y me dijo: “Yo soy el que tú quieras”. Le pregunté: “¿Usted es el maestro?”, y me dijo: “No, maestro es el que te puso delante de mí y a mí delante de ti. Yo soy  Arthur Rubinstein”
§         “Cuando me fui de mi casa, niño aún, mi madre me acompañó a la estación, y cuando subí al tren me dijo: “Este es el segundo y último regalo que puedo hacerte: el primero fue darte la vida, el segundo la libertad para vivirla”. 
§        La oración dilecta de mi madre decía: “Señor, te pido perdón por mis pecados, ante todo por haber peregrinado a tus muchos santuarios, olvidando que estás presente en todas partes. En segundo lugar, te pido perdón por haber implorado tantas veces tu ayuda, olvidando que mi bienestar te preocupa más a ti que a mí. Y por último te pido perdón por estar aquí pidiéndote que me perdones, cuando mi corazón sabe que mis pecados son perdonados antes que los cometa, tanta es tu misericordia, amado Señor”.
§         “Alguna vez me preguntó mi madre: “¿Cuándo vas a dejar de pelear para comenzar a vivir? ¡No se pueden hacer las dos cosas a la vez!”. Mi madre creía que el día del Juicio Final el Señor no nos juzgará uno por uno ardua tarea, sino el promedio. Y si juzga el promedio estamos salvados, porque la mayoría es buena gente. El bien es mayoría, pero no se nota porque es silencioso: una bomba hace más ruido que una caricia, pero por cada bomba que destruye, hay millones de caricias que construyen la vida. Diría mi madre: “Si los malos supieran qué buen negocio es ser bueno, serían buenos aunque sea por negocio”.


De su obra literaria, Cabral mencionó en alguna ocasión que había escrito 
alrededor de 22 libros "sin títulos y sin autor", que eran considerados por él 
como textos manuscritos que se editaban y se imprimían, de los cuales existen 
traducciones en varios idiomas.  Seguidamente relaciono algunas de sus obras:  


§              Paraíso a la deriva
§              Conversaciones con Facundo Cabral
§              Mi Abuela y yo
§              Salmos
§              Borges  y yo
§              Ayer soñé que podía y hoy puedo
§              Cuaderno de Facundo
§              No estás deprimido, estás distraído.
§              Los papeles de Cabral




  
Y ahora, como os he dicho antes, Internet es una maravilla y, recopilando datos he encontrado en el blog "La placenta del Universo” de Carlos Olalla, un compendio de dos entrevistas, las que le hicieron Leonardo Padrón e Isabel Peláez, esta última para El País, y que como  yo no podría, ni por asomo, mejorar con todo mi respeto lo “pego” tal cual, incluida su introducción y reflexión final. 

“17 julio, 2011
El sábado pasado asesinaron a balazos a Facundo Cabral. Como diría Machado, Cabral era, en el buen sentido de la palabra, un hombre bueno. Idealista como el que más, comprometido con todos los que le necesitaban, amante del amor, de la vida y de la belleza, místico, humanista y, por encima de todo, cantor, cantor de los caminos que jamás dejó de recorrer. Se definía a sí mismo como sereno anarquista, agitador espiritual y violento pacifista.  Seguidor de Cristo y de Gandhi, discípulo de Krishnamurti, voluntario con la Madre Teresa de Calcuta, amigo de Borges, de Chagall, y de tantos y tantos otros…. Con esas balas han querido quitarle la palabra, silenciarle, ahogar su voz para siempre. Jamás lo conseguirán porque él sigue vivo y vivirá en todos los que amamos su forma de ver y de vivir la vida. Por eso hoy le cedo íntegramente a él este espacio, La placenta del universo, para que sea su voz la que hable sobre lo que es amar y lo que es vivir…

“Un día antes de que yo naciera mi padre se fue de casa. Vivíamos mi madre y mis hermanos en la casa de mi abuelo, que era coronel. Todos los Cabral han sido militares y, cuando mi padre se fue, mi abuelo echó a mi madre de su casa. Así que nací en la calle. Yo estoy marcado por la calle. Y mi madre, que era una tremenda hembra en todo el sentido de la palabra, dijo: “No quiero ver más seres humanos”. En esa época no había nadie en la Patagonia, muy poca gente. Salimos para allá y en nueve años de caminata murieron cuatro hermanos de hambre y de frío, los fui viendo morir. Yo soy una especie de superviviente. Mi madre, era una fiesta, aun comiendo de la basura se arrodillaba y daba las gracias. Soy un plagio de ella. Cuando la gente dice que le gustan mis canciones, pienso: ¡caramba si la hubieran escuchado! Yo escribo poemas, ella vivía poéticamente; Cuando llegamos a la Tierra del Fuego, yo tenía nueve años, mi madre estaba muy enferma, se estaba muriendo, y mis hermanos vivían de milagro. En Tierra del Fuego aprendí a darle gracias a la vida: Nací sin un idioma y desnudo, pero siempre he llevado mi libertad con dignidad. 




Un día le escuché una frase a alguien que le dijo a mi madre: “Sara, me dijeron que hay un Presidente que le da trabajo a los pobres…”Pregunté dónde estaba ese Presidente y me dijeron que en Buenos Aires, y salí hacia Buenos Aires sin decirle nada a mi madre. A los cuatro meses ella me dio por muerto, por desaparecido. Fui a Buenos Aires colgado en camiones, en un carro, en un tractor, en una moto. Fue maravilloso. 

Conocí todas las maneras sociales de mi país, fue un viaje extraordinario. Me crucé con gente de mucho dinero que me llevaba en su auto cien kilómetros, gente que me llevaba a caballo otros veinte kilómetros, y, bueno, así llegué a Buenos Aires le pregunté a un vendedor de verduras que estaba en la Plaza Constitución: “Oye, ¿conoces a un señor que se llama Perón?, ¿Dónde puedo hablar con él?” Tras indicarme cuidadosamente la forma de llegar a la Casa Rosada, me dijo que los presidentes suelen ser gente muy ocupada y que era muy difícil que me atendiera, pero también me dijo que había leído en el periódico que al día siguiente estaría en la Catedral de la Ciudad de La Plata, celebrando el aniversario. 

Me pagó el tren y fue mi primer viaje de pago. Me compró un sándwich glorioso y yo salí y pasé toda la noche en la Catedral. A la mañana siguiente empezaron a llegar multitudes y a las doce llegó un auto espléndido, un auto descapotable, delante el chofer, el gobernador y atrás, de pie, a la izquierda, la señora Eva. 



Fue la primera cosa bella que ví en mi vida. Yo descubrí a la mujer con Eva Perón. A la derecha estaba Perón, con su uniforme de gala, ¡espléndido! Corrí hacia el auto y cuando estaba llegando me cazó un policía, pero Perón estaba saludando por se lado, lo vio y le dijo: “Déjelo que venga” Y fui hasta el auto, me subí al estribo y entonces me dijo: “¿Querías hablar conmigo?” Y le digo, “Sí, ¿hay trabajo?”. Hizo parar el auto en medio de la multitud. Le repito “¿Hay trabajo?” Y la señora Eva, que iba al lado, escuchó, se acercó y me dijo: “¡Por fin alguien que pide trabajo y no limosna! Por supuesto que hay trabajo, mi amor, siempre hay trabajo. Encárguese del niño”. Me llevaron a un lugar donde me dieron ropa nueva, me bañé después de meses y comí comida caliente. 

La señora Eva llegó como a las tres horas, ante el asombro de toda esa gente, y dijo: “Mi amor, tuvimos suerte, ya conseguimos un trabajo para tu madre”. Así fue como nos fuimos a vivir a una escuela de Tandil, a 400 kilómetros al sur de Buenos Aires. Mi madre estuvo internada un año. Le salvaron la vida.

Trabajé embolsando papas. Un día el dueño del campo nos llevó al Club Social de Balcarce como premio. Fue la primera vez que comí con cubiertos. Cuando estábamos comiendo el postre dijo: “Bueno, apurando, apurando, porque ya llegó la hora y tenemos que ir a escuchar al maestro.” No sabíamos de qué estaba hablando, y nos llevó a un salón cercano donde apareció don Atahualpa Yupanqui, el señor al que mi madre se le ponía en pie antes de nombrarlo. Muchos años después, le dije en París a Don Atahualpa, porque después fuimos muy amigos: “¿Sabe que yo le debo el mundo a usted?”. “¿Cómo a mí?”, “Yo camino por el mundo y canto por usted, por aquella primera vez que yo lo escuché en el Club Social de Balcarce” y dije “¡qué maravilla de oficio! Vivir y caminar, y contar lo vivido” Y es lo que hice con mi vida.


A los catorce años acabé confinado en un reformatorio. Trabajaba en el campo y de noche en el campo se hace fuego, se come el asado y da vuelta la guitarra, se canta y se toma ginebra y vino. 

Yo no sabía que era alcohólico. Yo no me di cuenta de que el alcohol me ayudaba a no ver, yo no quería ver. Había robado algunas botellas y un día la policía se enojó, me metieron en una cárcel de menores y me dieron cuatro años de prisión. Pero fue extraordinario. Caí preso a los 14 años porque era muy violento, rompía cosas y era analfabeto, pero fue extraordinario porque Dios siempre estuvo al lado mío. Me metió en la prisión para que dejara de ser un ignorante. 

Ahí había un jesuita que me llevó a vivir a una biblioteca muy pequeña donde recontaba las historias de los libros, hasta que me entusiasmé tanto que le dije: “Simón y ¿cómo hacemos?”, “Mirá, si yo tengo tiempo y vos tenés ganas, te enseño a leer”. Entonces estudié. Lo que eran los seis años de colegio primario y de secundaria los hice en tres.”
A los 17, cuando me faltaba un año, me escapé. Él me ayudó. Y ahí me encontré con un vagabundo que me enseñó el Sermón de la Montaña. “¿Sabes lo que te acabo de dar? Un programa de vida” Y ese fue mi programa de vida. Cuando estuve en la cárcel el padre jesuita nunca me permitió meterme en la Biblia. Decía: “Vos sos muy chiquito y tenés mucho odio todavía para entrar en esa hoguera. Eso es para hombres. Hay que esperar”
Tengo suerte con la gente. El plan de vida que han hecho para mí es extraordinario. Llegué con 17 dólares a Caracas y no conocía a nadie. 

Tomé un taxi para que me llevara a Radio Caracas Televisión y le dije al chofer: “Oye, tengo 17 dólares, ¿hasta dónde llego?” Y me dice: “No mucho”. Le digo: “Hagamos un pacto. Si dentro de tres o cuatro días me ves en televisión, o sea, si me fue bien, búscame en el mejor hotel de Caracas, El Tamanaco, y yo te pago 200 dólares del viaje”.  Me responde: “Eh, que estamos de joda”. “Estamos de joda, le digo, ¿por qué crees que naciste?” Y le gustó el chiste y me dijo: “Cabrón, tú eres el primer argentino que me cae bien” Y me llevó hasta la emisora… El portero, claro, no me dejó entrar, pero justo en ese momento llegaba Renny Ottolina. Me dijo: “¿qué pasa acá?, ¿y tú, que haces?” Le digo que cuento lo que veo, lo que ví en el pueblo de ayer, lo cuento en el pueblo de hoy, y lo que ví en el de ayer y en el de hoy, lo cuento en el pueblo de mañana… “¿Y hasta dónde vas a llegar?” me pregunta. Le digo que, hasta ahora, voy a la India. 



Le pareció simpática la cosa y me dejó entrar para un ensayo en su show, que era extraordinario. Me puse a cantar y, de repente, todo el mundo escuchaba… “ Y esa canción, ¿de quién es?”, “Mía”, le respondí. “¿Tienes temas para cantar una hora?” “Sí, tengo más”. “Bueno, te doy mil dólares y grabamos un programa los dos solos” Salió fantástico y fui a vivir al Tamanaco. A los poquitos días vino a verme el chofer del taxi, que estaba tan contento que no me quería cobrar. Me dijo: “No vayas a creer que vine a cobrar mis 200 dólares, yo estoy feliz de que te haya salido bien” Y nos hicimos grandes amigos. Soy el padrino de su primera hija.
En los años 60 y 70 (cuando Cabral fue uno de los representantes más importantes de la canción de protesta latinoamericana), “yo quise cambiar el mundo, pero el mundo me cambió a mí. Si hubiese un jesuita en cada lugar, no habría fracasado nunca la revolución. De hecho está vigente, lo que pasa es que, por el momento, el dinero hace más ruido…”
… Yo fui muy amigo de Krishnamurti. Lo conocí en el 74. Decía que la vida no es como debería ser, sino como es. Cuando lo ví de esta manera, cuando me di cuenta de que era lo que tenía que ser, sentí una gran tranquilidad. Cualquiera diría que eso es fatalismo, pero no lo es. De cualquier manera, yo trato de ver la forma de llegar por el camino más correcto y más compartido a un cierre de vida, para eso existe el libre albedrío. Un día le pregunté a Krishnamurti: “¿Hasta cuándo voy a caminar, maestro?” Y me dijo: “Hasta que te metas en tus propias botas”. Hace un tiempo que sentí que por fin me metí en mis botas. O por lo menos hice lo posible…
…La canción “No soy de aquí ni soy de allá” nació de una improvisación durante un concierto. Había venido a verme mi buen amigo Jorge Cafrune, que me pidió que le dedicara una canción. Viéndole ahí, con su imponente barba, me recordó a Abraham y la orden que recibió: “Abandona tu tierra natal y la casa de tu padre y ve al país que yo te indicaré. Haré de ti una gran nación” El Señor le dijo a Abraham “No soy de aquí…” y ya, ¡apareció la canción! 

Al día siguiente todos me pedían aquella canción, pero yo no conseguí recordarla, la había improvisado. Un periodista me invitó a cenar y me regaló un pequeño paquete con un lazo rojo: era un cassette donde habían grabado el concierto y escuché con emoción que apareció la canción. No era mía. No es mía. De lo menos que uno puede ser dueño es de una canción, porque uno se sienta a escribir un poema o una novela o un ensayo, pero la canción llega sola, es como el amor…
…Un día, de pronto, me encontraba en la televisión con un señor muy importante de la televisión argentina y le dije: “¿Sabes qué? Me voy, me voy porque estoy perdiendo mi libertad” Había tantos intereses alrededor mío que yo realmente sentía que me estaba estafando a mí mismo y me fui muchos años. Pasaron otros años, llegó la democracia o estaba por llegar, cuando volví a Argentina…
… Puedo vivir en un desierto con los tuareg, puedo vivir solo, amo la soledad, fue mi mejor amante, además siempre me resultó fiel. Cuando yo volvía al hotel siempre estaba esperándome; no me falló nunca. No podría convivir con el éxito, no ese éxito desmesurado con prolijidad. Yo camino tranquilo, no grabo a propósito, los libros en general me los edito yo mismo, hago todo lo posible por seguir siendo underground…
… Un día entré a tomar un café a la cafetería del hotel en San José de Costa Rica. Yo tenía 40 años y ella llegó, como la canción, fue mi canción, sigue siendo mi canción.  Fue la única pareja así. Ella tenía 18 años y era bellísima. Y yo soy un animal que le presta mucha atención a toda esa cosa erótica: me gusta ver, me gusta tocar. Yo no me perdí nunca la fiesta, me gusta el fuego… Entonces, ella estaba con sus padres y yo supe que era mi mujer, así que me acerqué a ella y le dije: “Oye eres mi mujer, te vine a buscar”. Los padres me miraron como diciendo “¿Y este loco?” Ella me miró. Ella tan bella y yo tan feo. Los padres no pudieron reaccionar, hoy son grandes amigos míos. Fui a su cuarto, hizo sus maletas y se vino a mi habitación y, bueno, fueron cinco años viajando por todo el mundo. En una ocasión yo venía de cantar en la universidad de Harvard. 

Yo debía encontrarme con ella y con nuestra hija para seguir a Chicago, pero me retrasé dos horas y perdí el vuelo. Ellas sí subieron y murieron. Ella de 23 y la niña de un año…
… Después pensé “Padre, ahora va a ser tan liviano, ¿qué me puede pasar después de esto?” Cuando me diagnosticaron el cáncer fue como si me hubieran dicho que tenía gripe, porque eso fue un shock tan grande que me dejó como un fantasma… Más tarde aprendí una cosa genial que me trajo, no felicidad, pero sí una gran paz, que es más que felicidad. 

Aprendí que lo que uno ama, o lo que uno amó, no muere, aprendí que lo que yo todavía no he amado aún no ha nacido. A mí no me pueden decir que se murió, yo no lo creo, porque está en mi corazón. La Madre Teresa, que murió, Octavio paz, otro que no está, Borges… todos viven conmigo. Ellas siguen vivas, yo les sigo escribiendo canciones…



… Un día la Madre Teresa de Calcuta me dijo una frase extraordinaria: “Mi amor ¿sabes qué es lo único que te puede matar? El amor que te está sobrando, ¿dónde lo vas a poner? Ponélo en algún lugar o te va a aplastar. Vení conmigo”. Y empezamos a trabajar, a sacar de la basura, allá en Calcuta, a esos niños que sus familias tiran allí para que mueran quemados; comenzamos a salvar niñas y a criarlas, a bañar leprosos. De allí me iba al Lincoln Center a cantar y volvía corriendo. Me salvó, hizo gloriosa la segunda etapa de mi vida y hoy soy un tipo inmensamente feliz, libre y con todos los amores puestos, porque lo que no puedo llevar adentro no es mío. Creo que mi trabajo ha llegado al punto culminante porque me doy cuenta de que ahora contagio esa felicidad…
… Hace un tiempo estaba en el Aula Magna de la Ciudad Universitaria, en Caracas, llena de un público donde todos eran jóvenes, menos una viejecita, además, muy humilde. Todo el mundo la veía extrañado porque era como si la Madre Teresa estuviera en un concierto de los Rolling Stones. Era muy raro. Antes de que terminara de cantar, ella se subió al escenario, y yo tuve que parar porque ella subió a saludarme y no había terminado “No soy de aquí ni soy de allá”, la última canción del concierto. Ella subió y me dijo: “Señor Cabral, perdone que le interrumpa pero le quiero dar un beso y un abrazo” Los muchachos estaban todos encantados con esa viejecita que cortaba la canción y subía a darme un abrazo ya mismo. Y entonces ella me dijo: “¿Sabe?, estoy tan feliz porque usted me contó un cuento hoy. Es más, mire, ¿sabe qué era lo que más me gustaba a mí cuando yo era niña?, que mis padres me contaran un cuento” Ya se iba y se volvió para decir: “Un día fueron a la Isla de Margarita y la barca naufragó y murieron los dos. Me quedé sin cuento, claro. Me llevaron a un asilo de monjas y yo todas las noches esperaba mi cuento, pero pobrecitas, estaban tan ocupadas, tantos niños… Pasó el tiempo y yo esperaba; siempre seguí esperando mi cuento. Yo necesitaba mi cuento y no aparecía. Me casaron con un señor que traía cosas al asilo que no sólo no me contaba cuentos, ni siquiera me hablaba; yo lo único que sabía era que cada vez que llegaba borracho íbamos a tener un hijo más” La viejecita hace como que se va, pero se devuelve: “… Y yo esperando mi cuento, y me quedo sola con mis niños, porque él se fue también, y los voy criando, siete hijos, me dice, como Sara, como usted contó de su madre, y ya ve que la vida se los lleva, la vida te los presta un rato, pasan por uno y se los lleva la vida. Yo sola esperando mi cuento llego a esta edad y viene usted y me cuenta un cuento, ¿cómo no lo voy a querer?”… Y me vuelve a abrazar. Los muchachos del Aula Magna, ya enloquecidos, la aplaudían. Fue maravilloso. Después me dice: “Esta noche aprendí para qué sirve un cuento: cuando era niña servía para que me durmiera en paz, y ahora me cuenta usted un cuento para que yo me pueda morir en paz, porque tengo un cáncer terminal.¡Que Dios lo bendiga!” En ese momento supe para qué subo al escenario. Alguien se muere en paz porque uno le contó un cuento. Ella no sabía que los dos estábamos en la misma situación…
 …Hace algunos años descubrí Oxford, y en cuanto lo ví me dije: “Acá me gustaría despedirme de la vida”, porque ví una gran biblioteca y pocos cuartos, y sólo aceptan gente sola, y no hay música funcional, ni aire acondicionado. Y dije: “Acá me sentaría a leer a Thomas Mann, a Italo Calvino, a Marguerite Yourcenar, releería algunas cosas de Borges, y moriría en paz con todos estos libros alrededor, en un sillón inglés…”
Está claro que el destino no quiso que Facundo Cabral muriese sentado en un confortable sillón de Oxford, rodeado por los libros que tanto amaba, sino que se empeñó en que lo hiciera como había vivido siempre, en el camino, tras un concierto, de la manera más insospechada posible. Supo transformar como pocos el dolor en belleza, la ceguera que le acompañaba en sus últimos años en luz, y su paso por este planeta al que tanto quería, en un auténtico canto a la esperanza y a la libertad.  Se ha ido, pero no ha muerto, porque, como él decía siempre, “uno es lo que ama”, y aquí somos muchos los que le seguimos amando…

Y, termino con tres canciones, podría poner muchas, pero si le queréis conocer escuchad esto:


Está la puerta abierta




Está la puerta abierta,
la vida está esperando
con su eterno presente,
con lluvia o bajo el sol.
Está la puerta abierta,
juntemos nuestros sueños
para vencer al miedo
que nos empobreció.
La vida es encontrarnos,
para eso nacemos,
porque el punto más alto
es llegar al amor.
Y no hay amor de uno,
sólo hay amor de todos,
y por ese motivo
estamos hoy aquí.
Está la puerta abierta,
la vida está esperando
con su eterno presente,
con lluvia o bajo el sol.
Está la puerta abierta,
juntemos nuestros sueños
para vencer al miedo
que nos empobreció.
Iremos de uno en uno,
después de pueblo en pueblo
hasta rodear al mundo
con la misma canción.
Todas las cosas bellas
comenzaron cantando,
no olvides que tu madre
cantando te acunó.
Todas las cosas bellas
comenzaron cantando,
no olvides que tu madre
cantando te acunó.







No soy de aquí, ni soy de allá



Me gusta el mar y la mujer cuando llora
las golondrinas y las malas señoras
saltar balcones y abrir las ventanas
y las muchachas en abril
Me gusta el vino tanto como las flores
y los amantes, pero no los señores
me encanta ser amigo de los ladrones
y las canciones en francés
No soy de aquí, ni soy de allá
no tengo edad, ni porvenir
y ser feliz es mi color
de identidad
Me gusta estar tirado siempre en la arena
y en bicicleta perseguir a Manuela
y todo el tiempo para ver las estrellas
con la María en el trigal
No soy de aquí, ni soy de allá
no tengo edad, ni porvenir
y ser feliz es mi color
de identidad




Pobrecito mi patrón




Juan Comodoro, 
buscando agua encontró petróleo, 
se volvió rico... 
pero se murió de sed...
Yo no se quien va mas lejos, 
La montaña o el cangrejo... 
Pobrecito mi patrón 
piensa que el pobre soy yo... 
larara larara 
lararay laray....
Quien sabe si el apoyarse, 
es mejor que el deslizarse.....
Pobrecito mi patrón 
piensa que el pobre soy yo... 
larara larara 
lararay laray....
Mas que el oro es la pobreza, 
lo mas caro en la existencia... 
Pobrecito mi patrón 
piensa que el pobre soy yo... 
larara larara 
lararay laray....
Solamente lo barato, 
se compra con el dinero... 
Pobrecito mi patrón 
piensa que el pobre soy yo... 
larara larara 
lararay laray.... 
Que me importa ganar diez, 
si se contar hasta seis... 

Vuele Bajo



Maruxa



(Antigua canción gallega, de Luís de Araque - 1954)
Luis Isla, me dejo un comentario sobre la versión que Facundo Cabral hizo de esta preciosa canción, Me gustó tanto que la he incluido,  Gracias Luis

"Maruxa, ay Maruxiña (x2)
no sabes cuanto te quiero,
que los amores de niños
son los sinceros, son los sinceros (x2)

Olas marinas, olas marinas,
olas que vienen y van,
no te embarques Maruxiña
que está picada la mar.

Maruxa, ay Maruxiña (x2)
por favor dame un besiño (x2)
no ves que tus besos tienen
sabor riquiño, sabor riquiño (x2)

Olas marinas, olas marinas,
olas que vienen y van,
vente conmigo Maruxa por la veiriña do mar (x2)"



7 comentarios:

  1. Siempre me gustó Facundo Cabral y cuando me enteré de que lo habían asesinado en Guatemala, me afecto mucho.
    Un beso

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  2. Una entrada completísima, fue muy impactante que lo asesinaran de aquella forma, me pilló en Guatemala en aquella fecha, días antes sabia que venía, y después sucedió. No hay palabras.
    Un beso

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    1. Su asesinato fue tremendo, escapa a la razón. Un hombre como él, pacifista cien por cien, comprometido con los humildes, en fin no hay palabras. En cualquier lugar y circunstancia es muy triste que ocurra algo así.
      La ciudad de Guatemala, que ademas de ser un caos urbanístico, siempre me ha parecido muy insegura, quedará marcada por este horroroso acontecimiento para siempre.
      Un beso.

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  3. completísima la entrada que has hecho. Un bonito homenaje a una persona muy singular.
    Besos

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  4. muy buenos dias, me pudes decir coma se llama la cancion de facundo esta es parte de la letra
    marusa hay marusiña vos saves cuantop te quiero
    olas marinas olas que viene y van vente conmigo marusa por la veiriña nomas
    no vez que tus basos tienen tienen sabor riquiño sabor riquiño
    esto esta en desorden quiero saber coma se llama esta cancion gracias

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  5. Maruxa ay Maruxiña
    (Antigua canción gallega, de Luís de Araque - 1954)
    Excelente interpretación de Facundo Cabral

    "Maruxa, ay Maruxiña (x2)
    no sabes cuanto te quiero,
    que los amores de niños
    son los sinceros, son los sinceros (x2)

    Olas marinas, olas marinas,
    olas que vienen y van,
    no te embarques Maruxiña
    que está picada la mar.

    Maruxa, ay Maruxiña (x2)
    por favor dame un besiño (x2)
    no ves que tus besos tienen
    sabor riquiño, sabor riquiño (x2)

    Olas marinas, olas marinas,
    olas que vienen y van,
    vente conmigo Maruxa por la veiriña do mar (x2)"

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    1. No conocía esta versión de la canción por Facundo Cabral, y me ha encantado, es preciosa, cuanto sentimiento transmite cuando habla de su abuelo gallego. Con tu permiso la he incluido en la entrada. Gracias

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