jueves, 20 de septiembre de 2018

La mirada de la ausencia - Ana Iturgaiz

Con esta reseña inauguramos la temporada de Lecturas Simultáneas en el grupo #SoyYincanera, y lo hacemos de una forma diferente, esta vez publicamos la reseña en primer lugar para continuar después con la Lectura Simultánea en Twitter. Y es que, Ana Kayena y Carmina, las organizadoras de esta iniciativa, nos explicaron que el cambio se debía a que querían hacer coincidir las reseñas con la salida al mercado de la novela, y como sus decisiones siempre tienen sus razones, pues esta vez hemos cambiado las formas, pero no el concepto.

Título: La mirada de la ausencia
Autora: Ana Iturgaiz
Editorial: Rocaeditorial

Páginas: 382

Fecha de publicación:  septiembre de 2018

ISBN: 978-84-17305-00-0




Historiadora y escritora, Ana Iturgaiz nació en octubre de 1965 en Getxo (Vizcaya), una ciudad al borde del mar Cantábrico. Tras graduarse en Historia, se mudó a Madrid para trabajar en el mundo de las bibliotecas y los archivos donde reside desde entonces. Los libros y los documentos antiguos son parte de su vida. Le encanta la documentación, los lugares con pasado y las viejas fotografías, y plasma esas pasiones en sus historias.

En 2010 con su primera novela Bajo las estrellas, quedó finalista del Premio Novela Romántica 2010, organizado por Ediciones B y, desde entonces, ha publicado cinco novelas:

- Arriésgate por mí (2014).
- Tu nombre al trasluz (2014).
- Acordes de seda (2013).
- 2012 publicó: Es por ti (2012)
- Bajo las estrellas (2010).

Le encanta escribir pequeños relatos, que comparte con sus lectores y, que pueden encontrarse en su página web.


El 21 de febrero de 1874 el ejército carlista pone cerco a la ciudad de Bilbao.  En ella se encuentran Javier Garay, un fotógrafo de retratos eróticos, e Inés Otaola, una planchadora que ha perdido su trabajo.

Sin embargo, las aspiraciones de Javier no pasan por quedarse encerrado en la ciudad sitiada. Tampoco Inés sospecha que el fotógrafo es su oportunidad para recuperar lo que nunca debió haber perdido.

Un perfecto retrato de las aspiraciones y fracasos de los hombres y mujeres de finales del siglo XIX, un alegato pacifista en una época de cambios donde la fotografía se convierte en testigo del horror y la pasión.


Los protagonistas de esta novela son Javier Garay e Inés Otaola, una pareja que se encuentra en los días previos al asedio de Bilbao por las tropas carlistas, una época muy crispada en la que se nada entre la incertidumbre y el miedo.

Javier Garay, es un joven y ambicioso fotógrafo.  Está prometido con Mercedes, la hija de su jefe y propietario de uno de los mejores estudios de fotografía de Bilbao. Vive holgadamente pues además de tener un buen sueldo lo complementa haciendo fotografías subidas de tono a mujeres ligeras de ropa que luego vende en los cafés en los que se reúnen los hombres más “importantes” de su ciudad y donde se mueve como pez en el agua. Pero no son esos negocios lo que ocupan su cabeza, Javier quiere ser reportero gráfico, hacer fotografías de gente anónima que reflejen la vida de la ciudad y de las personas y no las obsoletas fotografías familiares que hace en el estudio de su futuro suegro.



Inés Otaola, en cambio, aunque ya no es tan joven, no sabe ni leer ni escribir y trabaja como planchadora en una casa y, con su sueldo, mantiene a Consuelo, su anciana y casi ciega abuela y a Ignacio, su hermano pequeño, que está estudiando porque quiere darle todo aquello a lo que la vida le ha negado a ella. La vida es dura, sobre todo para ella y, con muchas carencias, van tirando hasta que un desgraciado día la dueña de la casa en la que trabaja la despide. Inés se queda sin trabajo y su familia sin sustento. Esta circunstancia la obliga a mendigar de puerta en puerta un trabajo para que los suyos no pasen hambre, pero el momento tan convulso en el que se vive en Bilbao en esos días no ayuda mucho. 



Otro personaje que destaca es el señor Francisco, vecino en la misma finca que Inés y su familia, aunque sus circunstancias económicas son diferentes: De hecho, él vive en la segunda planta mientras ellas viven en una triste buhardilla del piso superior. Está jubilado, después de haber trabajado muchos años como secretario de un notario, lo que le permite mantenerse holgadamente a costa de sus ahorros. Francisco es liberal hasta la médula, mientras que Inés y su familia son carlistas y, aunque a ella y a su abuela no les importa este matiz, con Ignacio, en cambio, sus ideales políticos entran continuamente en conflicto y discuten más habitualmente de lo necesario.


Estamos en el Bilbao de 1874 en los días previos a la declaración de una guerra fratricida entre carlistas y liberales.  Inés vive en una buhardilla, con su abuela y su joven hermano que está en una edad rebelde y vive sus ideas políticas de una forma exaltada en la seguridad de tener la razón y no querer escuchar a nadie que no esté de acuerdo con ellas. Ignacio planea y lleva a cabo alistarse en el ejército carlista.



Cuando, finalmente se declara la guerra entre ambos bandos, nuestros protagonistas se verán abocados a encontrarse y entenderse y juntos abandonarán la ciudad para vivir el conflicto más de cerca, iniciando su particular bajada a los infiernos. Cada uno, por una razón diferente, llegará a la zona donde se libra la contienda entre bombas, disparos y todo tipo de peligros, se enfrentarán cara a cara a la muerte y no cejarán ni un momento en conseguir aquello que anhelan, porque son supervivientes natos y no se dejarán vencer en el naufragio en el que se ha convertido su día a día. Por suerte, también habrá días más tranquilos y conoceremos, a grandes rasgos, algunas pinceladas de la vida rural en los caseríos de la zona.


La novela se ha estructurado en 28 capítulos, un epílogo y los agradecimientos.  La novela se lee bien, tiene una prosa directa y sencilla y está narrada con una sensibilidad tal que enamora al lector. Los personajes están bien definidos, tanto en lo físico como a nivel personal y es algo extrapolable tanto a los protagonistas como al resto de los que aparecen. Es fácil empatizar con ellos, tienen alma y ver su evolución sobre el papel es una delicia. 


Se ve que la autora es una gran documentalista y que, además, ama la historia. Todo esto nos lo transmite con un enorme talento mientras nos ofrece una gran y detallada visión de cómo se vivía entonces, antes y durante la contienda; de los lugares en los que se libraron las cruentas batallas, de la dura vida de la gente que vivía en los caseríos y, también, deja una reflexión sobre la guerra, ese “negocio” en el que se mezclan sentimientos, intereses, orgullos, afán de protagonismo en el que no importan las vidas que están en juego porque los únicos que pierden son los mismos de siempre.  

Y es que nunca el cerco a una ciudad estuvo mejor narrado. Nunca con tanta intensidad, con tanta sensibilidad. Ana Iturgaiz nos fotografía un momento histórico, nos lo acerca y le pone un marco imponente para convertirnos en testigos de una guerra fratricida. Y consigue que tomemos partido, sí, pero no por uno de los dos bandos, sino por el de unos personajes fuertes y rotundos, cargados de sueños y anhelos que apelan al amor, en todas sus vertientes, por encima de todo.

Esta reseña participa en la iniciativa:



miércoles, 29 de agosto de 2018

Todos los veranos del mundo - Mónica Gutiérrez


Con Todos los veranos del mundo damos por concluida la primera temporada de Lecturas Simultáneas en #SoyYincanera. Está claro que tanto el inicio de la misma como el final han sido memorables, sin olvidar que en el camino hemos leídos libros que son auténticas joyas, que nos han hecho debatir, emocionarnos, ilusionarnos y sufrir con la maldad humana en todas sus versiones, porque aunque somos en esencia amantes de la novela negra y criminal, no hacemos ascos a ningún género, como ha sido el caso de esta novela, una sorpresa inesperada que ha hecho nuestras delicias y, en particular las mías.


Todos los veranos del mundo ha sido mi primer acercamiento a la prosa de Mónica Gutiérrez y ahora tengo muy claro que seguiré de cerca su andadura literaria, porque he agradecido enormemente que esta historia llegase a mis manos y poder disfrutarla, porque me ha parecido divertida por momentos, dadas algunas situaciones que se plantean a lo largo de la trama, pero también sensible. Tremendamente sensible. La prosa es exquisita; de hecho, en la novela hay muchas referencias a otros escritores y sus obras y se aprecia el enorme bagaje literario que posee la autora, porque nada es gratuito. Pero, como lectora, quiero destacar que, a medida que iba leyendo, no podía despegarme del libro, del mismo modo que esa sensación de armonía que encontré al abrir la novela y que no me abandonó hasta pasados unos días de su lectura.

Datos técnicos


Título: Todos los veranos del mundo
Autora: Mónica Gutiérrez
Editorial: Roca
Páginas: 320
Fecha de publicación: 05 de julio de 2018
ISBN: 9788417092924



La autora:
Mónica Gutiérrez nació y vive en Barcelona. Es licenciada en Periodismo por la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) y en Historia por la Universitat de Barcelona (UB). Apasionada lectora, escribe novela, relatos y poesía. En la actualidad compagina la escritura de ficción con la docencia y suele charlar de literatura con buenos amigos en su blog. Debutó en el mundo de la publicación con Cuéntame una noctalia, y las buenas críticas de Un hotel en ninguna parte, su segunda novela, han mantenido a la autora durante más de un año en la lista de los más vendidos de Amazon. El noviembre de Kate (2016) fue su primera novela con Roca Editorial.

Sinopsis
Helena, decidida a casarse en Serralles, el pueblo de todos sus veranos de infancia, regresa a la casa de sus padres para preparar la boda y reencontrarse con sus hermanos y sobrinos. Un lugar sin sorpresas, hasta que Helena tropieza con Marc, un buen amigo al que había perdido de vista durante muchos años, y la vida en el pueblo deja de ser tranquila.
Quizás sea el momento de refugiarse en la nueva librería con un té y galletas, o acostumbrarse a los excéntricos alumnos de su madre y a las terribles ausencias. Quizá sea tiempo de respuestas, de cambios y vendimia. Tiempo de dejar atrás todo lastre y aprender al fin a salir volando.

Los personajes:
Helena es una joven abogada que lleva conviviendo con su novio, juez de profesión, varios años; llevan una convivencia, plácida y rutinaria, acorde con el carácter de ambos y los trabajos que desarrollan.


Jofre, el prometido de Helena, es uno de los jueces más jóvenes de la Audiencia Provincial de lo Civil de Barcelona, un hombre serio, responsable, predecible y volcado en su trabajo.
Marc Saugrés, vecino de Serralles hasta que con 14 años sus padres le enviaron a estudiar a Inglaterra; Marc fue el amigo inseparable con el que Helena pasaba los largos días de sus vacaciones estivales, pero desde entonces no han vuelto a verse.
Silvia, es la hermana menor de Helena, ecologista, peleona y activa militante de Greenpeace. Aunque las dos hermanas tienen un carácter muy distinto, Silvia es el pepito grillo de Helena
Xavier, es el hermano mayor de Helena, escritor de éxito. De los tres hermanos, él es el más divertido y cariñoso, pero ahora está atravesando una difícil situación personal desde que Lucia, su mujer, le dejó.  Xabier y sus dos hijos Anna y Miquel, ya adolescentes, están en Serralles para acompañar a Helena en su boda.

Escenarios:
La acción transcurre durante los últimos días del mes de agosto en Serralles, un pequeño pueblo de ficción, ubicado al pie de los Pirineos. Allí se encuentra la vivienda familiar en la que pasaban las vacaciones de verano y donde ahora vive la madre de Helena desde que se quedó viuda. Un pueblo en el que el tiempo se ha detenido y, aparentemente, todo permanece igual a como ella lo recuerda.


 Mi opinión:
Helena, la protagonista de esta historia, vuelve a Serralles para organizar su boda con Jofre, que se celebrará en unas semanas. No ha sido fácil, porque desde que murió su padre, un par de años antes, no se ha sentido capaz de volver al lugar donde había sido tan feliz en su compañía. Allí se reencontrará con su familia: su madre, sus dos hermanos y los dos hijos de uno de ellos. También será el momento de volver a ver a todos los habitantes de ese pequeño pueblo del Pirineo donde vivió parte de su infancia y adolescencia y que todavía permanece igual que lo recuerda.


Helena, que no soporta los cambios porque ella es más de rutinas y de tenerlo todo controlado, nada más llegar se da de bruces con la primera sorpresa: la vivienda familiar ahora es una especie de castillo moderno, almenas incluidas. Pero eso no es todo, ya que en cuanto traspasa la renovada puerta de acceso, ahora de cristal, se da cuenta de que ha entrado en una escuela de cocina rural para turistas en donde su madre, junto con algunas de sus amigas, imparten talleres de cocina.  Esta será la primera de las sorpresas, pero no la única, que irá descubriendo. Porque el pueblo también ha cambiado, se han abierto nuevos negocios, como la nueva librería-biblioteca llamada “La biblioteca voladora” regentada por un dueño ciertamente extravagante y con un sentido comercial muy particular. Por no hablar de la floristería del pueblo, cuyo dueño también tiene su aquel.
La novela, narrada en primera persona, está estructurada en 22 capítulos, que no van numerados sino titulados.  La lectura es ágil y amena. Como no me gusta etiquetar no voy a entrar en si es más feelgood (ese tipo de novelas que se escriben para hacerte sentir bien porque llevan implícitas un mensaje positivo) que romántica o viceversa.

Conclusión:
Una novela simpática, que se lee en dos tirones y que te transporta a esos años de feliz infancia, cuando el calendario marcaba el final del curso escolar y que deja sensación de placidez y una sonrisa en la cara durante varios días, porque todos añoramos ese “Serralles” en nuestras vidas.  Una novela que no me importaría volver a leer. Y por último os dejo con esta gran reflexión que encontramos en la novela:

Esta reseña participa en la iniciativa :



lunes, 13 de agosto de 2018

Arderás en la tormenta - John Verdon

Supe de esta novela, a raíz de un encuentro que mantuvieron las Yincaneras de Madrid con John Verdon. Recuerdo todavía, como si fuese ayer, que Loreto, @chicachick_2 en Twitter, lo retransmitió en directo a través de Facebook y nunca le estaré lo suficientemente agradecida, porque ver a una figura tan relevante en la literatura como este escritor, contando pormenores de su novela fue fantástico, así que decidí que tenía que leerla. Me convenció en la distancia, así que imaginaos una vez concluida la lectura.

Datos técnicos:



Título: Arderás en la tormenta

Autor: John Verdon


Editorial: Roca Editorial de Libros


Encuadernación: tapa blanda


ISBN:  9788416700721

 



El autor

John Verdon trabajó en varias agencias publicitarias en Manhattan como director creativo hasta que, como su protagonista, se trasladó a vivir al norte del estado de Nueva York en un entorno rural. Sé lo que estás pensando fue su primera novela, un éxito mundial. En 2011, Roca Editorial publicó No abras los ojos, que también fue un éxito de crítica y ventas, a la que siguieron Deja en paz al diablo, No confíes en Peter Pan y Controlaré tus sueños. Su serie, que protagoniza el carismático detective retirado David Gurney, es ya un referente del género negro y criminal.


Sinopsis (facilitada por la editorial):
La tensión ha ido en aumento en White River. El inminente primer aniversario de la muerte de un motorista negro por el disparo de un policía local inquieto a una población económicamente deprimida y racialmente polarizada.

Se han pronunciado discursos incendiarios. Han empezado manifestaciones airadas. Ha habido casos aislados de incendios y saqueos.
En medio de toda esta agitación, un francotirador mata a un agente de policía y la situación se descontrola. El fiscal de distrito del condado acude a Dave Gurney, detective de homicidios retirado del Departamento de Policía de Nueva York, con una extraña propuesta: quiere que Gurney lleve a cabo una investigación independiente del homicidio y que le informe directamente a él.

Pese a tener algunos recelos sobre la singular oferta, Gurney termina por aceptar el encargo. Sus dudas se intensifican todavía más cuando conoce al tremendamente ambicioso jefe de policía local, en cuyos métodos agresivos y posiblemente ilegales podría hallarse el origen de la inquietud de los ciudadanos.

La situación en White River se vuelve realmente tensa cuando se producen más muertes en lo que parece ser una escalada de venganzas. Sin embargo, cuando Gurney se pregunta por la verdadera naturaleza de todo este baño de sangre y se centra en aspectos peculiares de cada uno de los homicidios, el fiscal del distrito le ordena desvincularse de la investigación.

Obsesionado con los indicios que no corroboran la versión oficial de los hechos, Gurney decide actuar por su cuenta. A pesar de la intensa oposición de la policía, así como de peligrosos fanáticos que acechan en las sombras, Gurney empieza a descubrir un asombroso entramado de engaños, entre ellos, lo que podría ser el plan de incriminación más diabólico jamás concebido.

La respuesta a esta tenaz investigación se vuelve cada vez más violenta a medida que Gurney se acerca a la verdad que se oculta tras los crímenes. Al final, cuando logra desenmascarar al monstruo que maneja los hilos, Gurney descubre que en White River nada es lo que parece.


Mi opinión:
Aunque había oído hablar del autor y de algunas de sus novelas con verdadera pasión aún no había encontrado el momento de leerle, y ahora me doy cuenta del enorme error cometido. En fin…

En esta sexta entrega, -aunque ya os anticipo que se puede leer sin necesidad de conocer el resto de su obra, como ha sido mi caso- cuyo protagonista es Dave Gurney, nos encontramos a un detective de homicidios de Nueva York, de mediana edad, que se ha retirado y vive junto a Madeleine, su mujer, en una antigua granja en Walnut Crossing, en el condado de Delaware, rodeado de bosques, lagos. Un paraíso que poco a poco y sin prisas van moldeando a su gusto.

Una vida idílica en un lugar idílico… hasta que un día recibe la llamada de un viejo conocido: el fiscal del distrito, Kline Sheridan, que le pide ayuda para resolver el homicidio de un agente de policía en una población cercana.

White River, que así se llama la población, vive una convulsa situación que está a punto de estallar.  Todo empezó con motivo del primer aniversario de la muerte de un activista de la UDN durante un control policial.



Gurney tiene serias dudas de aceptar el encargo que le hace el Fiscal del Distrito porque Sheridan, al que conoce de antiguo, no es santo de su devoción, pero finalmente, ante la sospecha de que los hechos no son lo que parecen y que la viuda del policía asesinado se lo ha pedido personalmente, por fin lo acepta y comienza su investigación.

Enseguida ve que, tal y como se imaginaba, los hechos son muy complejos, que nada es lo que parece y que la explicación oficial no le convence. No encuentra indicios por donde tirar y tiene que recurrir a Jack Harwick, antiguo investigador de la policía del estado de Nueva York con el que trabajó en varias ocasiones. Ahora trabajaba como detective privado y tiene muchos y muy buenos contactos, capaces por si mismos de resolver cualquier caso. Harwick, a pesar de su acibarado carácter conserva su olfato policial exquisito.



En la investigación también cuenta con la valiosa ayuda de Mark Torres, agente de policía en White River, de origen hispano, quien admira y respeta a Gurney desde que le conoció en algunos de los seminarios que éste impartió.

Conclusión:
En la novela nos encontramos con un trasfondo de conflicto racial perfectamente descrito, con la manipulación interesada de la información por parte de los medios de comunicación y como no, con reflexiones sobre la naturaleza humana.



El autor ha perfilado unos personajes muy bien definidos y creíbles; la narración es ágil, los diálogos fluidos y naturales, la trama engancha y la acción y el suspense nos llevan en volandas hacia un giro final muy bien estructurado y sorprendente.

Con todos estos recursos que el autor maneja a las mil maravillas ha confeccionado una novela que, en mi humilde opinión, ha sido una magnífica sorpresa.


Esta reseña participa en la iniciativa:




miércoles, 1 de agosto de 2018

Asesinos de Series - Roberto Sánchez


La temporada de sorteos en #SoyYincanera ha terminado, pero en esta iniciativa somos lectores insaciables y no podemos dejar de leer ni aunque cierren las bibliotecas o librerías, que, aunque no es el caso porque ese sería el peor de los escenarios posibles, lo más cercano a un mundo distópico, nosotr@s nos convertiríamos en un verso libre y nos lo montaríamos de tal modo que seguiríamos leyendo. Sí o sí. Aunque fuese delito.

Y por ello, con las vacaciones más cerca que nunca, sufriendo los estragos del calor y con más envidia que otra cosa cuando las Yincaneras de Madrid nos contaron que habían asistido a un encuentro con Roberto Sánchez, nos quedamos con las ganas de leer su novela, a juzgar por lo que nos contaron de ella. Y dicho y hecho: se montó una nueva lectura simultánea en Twitter y ahora os resumo mi experiencia sobre ella:


Datos técnicos:
   
    Título: Asesinos de Series
    Autor: Roberto Sánchez Ruiz
    Editorial: Roca Editorial
    Colección: Thriller y suspense
    Páginas: 320
    Formato: Tapa blanda con solapa
    Fecha de publicación: 24-05-2018
    ISBN: 9788417092894
 

El autor:

Roberto Sánchez Ruiz (Barcelona, 1966) es un periodista radiofónico español vinculado a la Cadena SER desde 1988. En sus comienzos profesionales pasó por Radio Cadena Española, de Radio Nacional de España, y la COPE (Sabadell). En 1993 fue nombrado delegado de Radio Valencia 2. De 1994 a 2012, creó y dirigió Si amanece nos vamos, el primer programa de transición entre la noche y la mañana, valedor de un Premio Ondas, un Micrófono de Plata y una Antena de Oro. Desde septiembre de 2012 colabora en La Ventana de Carles Francino. A lo largo de su carrera ha trabajado con profesionales como Iñaki Gabilondo, Carlos Herrera, Andrés Caparrós, Julio César Iglesias, Gemma Nierga o Javier Sardà. En televisión ha presentado los programas Supercampeones (Telemadrid), 6,25 (TVE, espacio dedicado al mundo del baloncesto) y En el candelabro (Telecinco, debate de actualidad).

Sinopsis:
Asesinos de series es el nombre del blog de tres jóvenes (Andrés, Marta y Rubén) que viven juntos en Madrid. Adictos a las series, sueñan con crear su gran éxito internacional: una serie de referencia como podría ser Lost.

Andrés se gana la vida escribiendo textos para agencias de publicidad y prospectos de farmacia. Marta es maquilladora en culebrones. Rubén es taxista y, en las largas esperas en el aeropuerto o estaciones, devora todas las series posibles.

Un día reciben la llamada de una productora de televisión para entrevistarlos. En realidad, los recibe un subinspector de policía, Héctor Salaberri. El motivo es que se están cometiendo unos asesinatos que tienen algo en común: están inspirados en series de televisión. La policía quiere que les ayuden a encontrar nuevas pistas que puedan aparecer en otros casos y, a la vez, ir dibujando el perfil del asesino.

Mi opinión:
Necesité pocos datos para embarcarme en la Lectura Simultánea de #AsesinosDeSeries una vez que leí las distintas crónicas que las Yincaneras madrileñas hicieron del encuentro que mantuvieron con Roberto Sánchez. Eso y que la sinopsis era una invitación en toda regla, no me dejó otra alternativa. Y ya os adelanto que no me he arrepentido para nada de haberlo hecho, porque he disfrutado mucho con la experiencia y creo que tod@s los participantes hemos estado de acuerdo en que ha sido una de nuestras mejores lecturas a lo largo de esta temporada. Y han sido muchas novelas y muy buenas.

Pero centrémonos en "Asesinos de series", porque, sin lugar a dudas, tiene una trama envolvente y novedosa, que una vez que empecéis a leer, os sorprenderá. Os pongo en antecedentes:

Rubén, Marta y Andrés son tres blogueros a los que la vida les dio una vuelta de tuerca cuando una mañana cualquiera de la primavera del año 2017 un individuo indocumentado salta desde el sexto piso del Hotel Capital, en plena Gran Vía madrileña.

Ese mismo día, han sido citados en las oficinas de una importante productora de televisión donde les recibirá un importante directivo, ellos creen que les han citado porque están interesados en comprarles el guión de una serie de televisión que han enviado a varias productoras, pero están totalmente equivocados. 

Efectivamente, les recibe el directivo de la productora, pero acompañado de Héctor Salaberri, subinspector de Policía, quien les ofrece a los blogueros que colaboren con ellos para resolver una serie de asesinatos que tienen demasiadas coincidencias con el argumento del guión que ellos han ofrecido a las productoras. En esa misma reunión aceptan el órdago y Salaberri les propone, además, irse a vivir con ellos para protegerlos en cierto modo de cualquier peligro al que puedan exponerse tras esta decisión.


Y comienza una ardua investigación policial en la que los blogueros actuarán como asesores externos. Pero cómo, ¿que no os he hablado de los personajes más detenidamente?. Pues vamos allá:

Rubén, Marta y Andrés son tres amigos que comparten varias cosas en común: un pequeño piso en el barrio de Lavapies, en la zona centro de Madrid, y su pasión por las series que se emiten en la televisión, por lo que en su día abrieron un blog, donde comparten impresiones sobre ellas, pero como el "trabajo" de bloguero no da para nada a efectos pecuniarios, por muchas satisfacciones que te dé a nivel personal, cada uno de ellos tiene una ocupación profesional porque como todos sabemos, no solo de series de ficción vive el hombre. 

Así que tenemos que Rubén, el más pragmático de los tres, trabaja como taxista. Es un buen chico, bonachón, afable “salido del molde donde cuecen a las buenas personas”, dice de él el autor. Rubén es el “especialista” en las series históricas.

Marta se gana la vida como maquilladora de televisión, pero además es dueña de una memoria portentosa  en todas sus variantes, memoria llamada de “pensamientos circulares o gusano mental”, que ella aprovecha para el análisis de las series que comentan en el blog

Andrés, trabaja como publicista, está dotado de una gracia natural innata, es ingenioso ocurrente y siempre tiene una salida divertida para cada ocasión, y se vale de ella para escribir guiones, aunque con poco éxito.

En la parte policial nos encontramos con:

Isabel Velasco, la inspectora jefe. Una mujer que se ve continuamente cuestionada por sus compañeros de equipo y que además tiene que mantener una lucha interna con una lesión de trigémino producida durante una paliza que le propinó su ex marido, también policía y compañero, que le ocasiona tremendas jaquecas.


Héctor Salaberri, es el subinspector de Policía que se va a vivir al pequeño piso que los blogueros comparten en Lavapies, a pesar de sufrir trastornos obsesivos compulsivos que consigue disimular con mucho esfuerzo.

Ricardo Benítez, es la mano derecha de la inspectora Velasco, aunque él a veces no se lo crea. Benitez, como le llama todo el mundo en la comisaría, es un buen profesional, que ha tenido problemas de índole familiar, de los que aún tiene que justificarse. A pesar de ello tiene una estrecha relación con su jefa, la inspectora.


Como podéis comprobar, son personajes que darán mucho juego, por lo peculiares que son, aunque solo os he contado lo más obvio. Y estando muy bien perfilados todos y cada uno de ellos, esto no es nada en comparación con la historia que se nos brinda. Una trama espectacular, donde cualquier seriéfilo disfrutará lo que no está en los escritos.

He de reconocer que yo no he visto casi ninguna de las que se habla en el libro y me ha dado un coraje tremendo... y muchas ganas de verlas porque hubiese disfrutado muchísimo poniéndome en la situación de los blogueros, identificando el sinfín de asesinatos que nos ofrece, calcados de las series que se mencionan, por lo que el libro, si ya de por si es todo un acicate por lo bien urdido que está para un lector normal, para un amante de las series tiene que ser tremendo. Del final no os digo nada, porque hay que leer la historia, vivirla, sentirla, desquiciarse con cada página que pasas y llegar a ese colofón que te deja con la boca abierta y jurando en arameo.

Conclusión:
La novela está estructurada en ocho partes que a su vez están subdivididas en capítulos. Narrada con un ritmo muy rápido su lectura resulta adictiva a medida que la trama se va complicando. Los asesinatos se suceden uno tras otro y la situación se va enrareciendo día tras día, sin encontrar ningún rastro o pista a seguir.

Una novela apasionante con un planeamiento muy original y un final muy bien resuelto.

Esta reseña participa en la iniciativa:



sábado, 21 de julio de 2018

Mujeres Errantes - Pilar Sánchez Vicente

Esta es otra de las novelas que he tenido la suerte de conseguir en otro de los sorteos que la iniciativa #SoyYincanera organiza con regularidad y también he tenido la gran suerte de participar en la lectura simultánea que entre las ganadoras se realiza. Esta lectura ha sido una de las que más he disfrutado en los últimos tiempos, pues la novela se presta generosamente a que entre nosotros podamos comentar sin cortapisas y nos ha permitido abrir debates nuevos por cada página leída. Todo un acierto.


DATOS TÉCNICOS
Título: Mujeres Errantes
Autora: Pilar Sánchez Vicente
Encuadernación:
Páginas: 365
Primera edición: abril de 2018
Editorial: Roca Editorial de Libros, S.L.
ISBN: 978-84-17092-39-9

LA AUTORA
Pilar Sánchez Vicente nació en Gijón en 1961. Historiadora de formación, trabaja como profesional de la información en el Gobierno del Principado de Asturias desde 1986 y como archivera del Tribunal Superior de Justicia de Asturias. Fue guionista y presentadora en TVE y en el Canal Internacional de TVE. Premio 8 de Marzo a la trayectoria profesional, fue presidenta de la Asociación de Escritores de Asturias (AEA). Ha publicado diversas novelas, entre las que destaca La diosa contra Roma (Roca, 2008). En 2016, la Asociación Cultural L' Arribada le otorgó el Premiu Timón a la mejor escritora asturiana en castellano, en reconocimiento a su trayectoria literaria.

SINOPSIS: 
Tres mujeres unidas por un hilo común: 
La huida hacia delante. 
Sin miedo. Sin rumbo. Sin freno
Greta Meier, famosa escritora suiza afincada en Londres, retorna a su tierra natal en un último intento por detener la deriva de sus días. Sorprendida por la inesperada enfermedad de su progenitora, decide compensar sus prolongadas ausencias y aparcar los reiterados enfrentamientos, permaneciendo a su lado hasta el fatal desenlace.
Sin embargo, sus últimas palabras siembran una duda demoledora, dejando entrever en el último suspiro el gran secreto de la vida de Greta: ¿quién era la mujer muerta, si no es su madre? Con la única compañía de sus cenizas, la autora emprende un viaje al pasado en busca de su propia identidad. Será en la costa norte de España donde atisbará que la vieja rivalidad entre la Tiesa y la Chata, dos pescaderas ambulantes, esconde la clave de su origen, pero las preguntas se acumulan sin respuestas. Y el tiempo se acaba.

MI OPINIÓN
Cuando las organizadoras de la iniciativa #SoyYincanera,  Ana Kayena del blog Blanco sobre Negro y Carmina del blog De Tinta en vena, nos presentaron esta novela, nunca antes había oído hablar de la autora y mucho menos de esta historia, pero como hablaron de ella con tanto entusiasmo decidí participar en el sorteo. Como es fácil de suponer (de lo contrario no os estaría contando todo esto), gané la novela y el gran premio fue participar en la lectura. Porque, ¿qué queréis que os diga? ¡he tenido la suerte de descubrir a Pilar Sánchez Vicente, a partir de ahora, Doña Pilar, porque es una gran novelista, de las que sentirse orgullosa de que sea española, porque está claro que este país está más que preparado para exportar talento a raudales. Y es que Doña Pilar crea, escribe y describe personajes, paisajes, costumbres e historias que tocan temas tan universales y tan clásicos siempre como el de la emigración, el maltrato, el machismo, la explotación infantil..., y todo ello con un vocabulario, que, aunque es muy asturiano, nos llega al corazón y nos emociona. Cosa de genios.

La novela esta estructurada en 27 capítulos, sin numerar, aunque con un breve título que nos va guiando, porque en ella se van mezclando diferentes épocas de la vida de los protagonistas, alternando presente y pasado. Los capítulos son cortos y se leen muy bien, es una novela muy ágil, y aunque no es de suspense, propiamente dicho y máxime cuando en el segundo capítulo ya se desvela el misterio, el ritmo imprimido hace que nos enganchemos a su lectura y así conocer, entender y desentrañar junto a Greta tanto su azarosa vida como las de Eloína -alias La Tiesa- y Julia -alias La Chata-. Todo un triunvirato que nada tiene que envidiar al de Cayo Julio César, Cneo Pompeyo Magno y Marco Licinio Craso en la antigua Roma.
Además de las historias ya comentadas otra de las tramas, acaece en la Nicaragua de los convulsos años 60 y 70, con la revolución Sandinista como fondo y las malas formas de Somoza. Allí conoceremos a uno de sus guerrilleros más notables, Gaspar García Laviana, personaje real nacido en Asturias, que en 1969 se fue a Tola (Nicaragua) para trabajar como misionero y será otro religioso, Guillermo Expósito, quien a través de las cartas que escribe a La Chata, el que nos cuente cómo y por qué Gaspar acabó tomando las armas y pasó de misionero a activo guerrillero del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).
Aunque ya he mencionado de pasada a Greta, en teoría, la protagonista, descubrimos varios primeros actores:



Greta, es la hija de Eloina. En sus primeros años de vida, vivió una infancia feliz con su madre en uno de esos pequeños y turísticos pueblos de postal de la montaña suiza, aunque con la llegada a la vida de ambas del “tío Paul” su vida toma un peligroso derrotero que no abandonará nunca. Greta, en su afán de romper las reglas que Paul le impone, protagoniza varios episodios que marcarán su juventud y la decisión de tomar distancia e irse a vivir a Inglaterra será uno de ellos. Allí conoce a Hansel, su profesor en la universidad,  con el que se inicia en el mundo del sexo y las drogas. Conseguirá convertirse en una afamada escritora, pero sus adiciones le pasarán factura y acabará siendo internada en una clínica para superarlas.
Julia, la Chata. Greta, tras salir de la clínica londinense en la que estuvo recluida, decide ir Suiza para reconciliarse con su madre, pero la encuentra moribunda, y en esas circunstancias ésta le confiesa que no es su verdadera madre.
Entonces, siguiendo unas pocas pistas que encuentra en su casa, inicia un viaje para intentar descubrir su origen y así llega hasta Julia, la Chata de Cimavilla. Cuando Julia y la Chata se conocen ésta tiene una edad muy avanzada, y aunque su cuerpo ya no le responde todo lo bien que ella quisiera, su cabeza esta en plena forma. 

La Chata, que ahora vive en una residencia de monjas, es una mujer muy querida por todos sus vecinos, es divertida, insolente, atrevida, desvergonzada… y, una luchadora nata que ha trabajado desde su más tierna infancia para ayudar a su familia. 

Greta, valiéndose de una artimaña, consigue que Julia le cuente su vida, y la de su entorno, incluida la de Eloina su propia “madre” en Cimavilla e incluso de los pocos meses que compartieron cuando ambas emigraron a Suiza, que Eloina siempre había ocultado.
Guillermo Expósito. Amigo de la Chata desde la infancia, él es para ella su gran amigo, su primer y gran amor y también su confidente “era el mocín más guapo de Xixón, yo soñaba casarme con él antes de que se metiera a cura. Guillermo…” . Ejerce como párroco en Cimavilla durante un tiempo, pero, en 1964 se va como misionero a Nicaragua. Desde allí y periódicamente le escribe preciosas cartas a Julia en las que le cuenta como es su vida de misionero, y a través de éstas conoceremos también la vida de Gaspar García Laviana.
Pues bien, con estos mimbres, Doña Pilar crea una trama espectacular, ya sea por sus personajes, sus escenarios, los dilemas a los que se enfrentan, las decisiones que toman, sus debilidades y un sinfín de matices que no podría enumerar porque no cabrían en esta reseña, una novela redonda que cuando la terminas desearías que hubiese una segunda parte, aunque está perfectamente cerrada, porque es de esas novelas que agradeces haber leído y que sabes de antemano que nunca olvidarás.
Por eso, solo tengo que dar las gracias a Doña Pilar, por ser tan grande, por haberme hecho sentir partícipe de algo importante, porque me ha hecho visitar Xixón y verlo con los ojos de la Chata, porque ahora tomo fabes con sidriña hasta en el aperitivo y lo encuentro apropiado. En definitiva, porque es una novela que no deberíais perderos.
Esta reseña participa en la iniciativa: