viernes, 11 de octubre de 2019

La sospecha de Sofía - Paloma Sánchez-Garnica

Durante la pasada Feria del Libro de Madrid, en la que un grupo de yincaneras nos reunimos y mantuvimos varios encuentros con autores, también tuvimos la ocasión de conocer en persona a Paloma Sánchez-Garnica, autora de la que, por aquel entonces, solo había leído su novela “La sonata del silencio”. Fue un encuentro muy simpático, a pesar de que este se produjo a última hora de la tarde cuando las casetas ya estaban a punto de echar el cierre y ella, que llevaba firmando ejemplares todo el día, firmó los nuestros y nos pidió que la esperásemos hasta que terminase de atender a todas aquellas personas que todavía hacían cola, a pesar de haber sobrepasado la hora convenida. Esperamos lógicamente y así pudimos conversar después tanto con ella como con Fátima Santana, su editora. Pasamos un buen rato en animada charla gracias a una improvisada tertulia que obviamente versó sobre la novela y sus pormenores. Paloma me ganó con su energía y su cordialidad.  Y, como siempre, si queréis saber mi opinión sobre la novela seguid leyendo.  Gracias  
  
Título: La sospecha de Sofía
Autora: Paloma Sánchez-Garnica
Núm. de páginas: 654
Editorial: PLANETA
Idioma: CASTELLANO
Encuadernación: Tapa dura con sobrecubierta
ISBN: 978-84-08-20562-3
Año de edición: 2019


Paloma Sánchez-Garnica (Madrid, 1962) es licenciada en Derecho y Geografía e Historia. Autora de El gran arcano (2006) y La brisa de Oriente (2009), su novela El alma de las piedras (2010) tuvo un gran éxito entre los lectores. Las tres heridas (2012) y, sobre todo, La sonata del silencio, de la que se hizo una adaptación para una serie en TVE, supusieron su consagración entre la crítica y los lectores como una escritora de gran personalidad literaria. Con Mi recuerdo es más fuerte que tu olvido, de la que se publicaron cinco ediciones y que se ha traducido para todos los países de habla anglosajona, obtuvo el Premio de Novela Fernando Lara 2016.


La anodina vida de Sofía y Daniel cambia radicalmente cuando él recibe una carta anónima en la que se le dice que Sagrario, a la que venera, no es su verdadera madre y que si quiere conocer la verdad de su origen debe ir a París esa misma noche. Intrigado, pregunta a su padre por esta cuestión y él le recomienda que lo deje pasar, que no remueva el pasado. Sin embargo, hay preguntas que necesitan una respuesta y esta búsqueda desencadenará una sucesión de terribles acontecimientos y encuentros inesperados de infortunado desenlace que trastocará su vida y la de su mujer, Sofía, para siempre.
Madrid, París y su mayo del 68, el muro de Berlín, la Stasi y la KGB, los servicios de contraespionaje en la España tardofranquista y tres personajes en busca de su identidad son las claves de esta fantástica novela con el inconfundible sello de Paloma Sánchez-Garnica. 

Nuestros protagonistas se mueven en tres escenarios muy significativos y en una época muy convulsa: Madrid, Paris y Berlín.
En Madrid, en esa España de las postrimerías del régimen franquista que parecía próximo a fenecer pero que se resistía como un viejo carcamal con una mala salud de hierro, hasta el punto de dilatarse otros ocho largos años más; en una sociedad en las que las mujeres que llegaban a la universidad eran una excepción; en la que las mujeres casadas que trabajaban estaban mal vistas; en la que las mujeres estaban sometidas a los padres hasta que se casaban, para pasar entonces a estar sometidas a los maridos.
En Paris, donde se vivía aquel mítico “mayo francés” en el que los estudiantes de la universidad de Nanterre organizaron una revuelta estudiantil que hizo temblar los cimientos de la República francesa. Las protestas se multiplicaban en el centro de París, donde grupos de estudiantes se enfrentaban a la policía luchando contra el autoritarismo y el imperialismo.

y en ese Berlín dividido por el terrible muro de 155 km. de hormigón armado que Alemania oriental construyó para evitar que el capitalismo contaminase a sus habitantes. 

Una muralla que dividió familias y hogares en un mundo en el que todos los habitantes eran espiados y espías de sus propios vecinos… en el que las diferencias entre la zona oriental, bajo el dominio soviético, y la zona occidental hacen que los habitantes del Berlín oriental se arriesguen a perder la vida por salir de allí.


Sofía, solo tiene 27 años y emocionalmente se encuentra en una situación muy compleja.  Podría decirse que Sofía es una mujer afortunada, a pesar de su madre que no deja de ponerle palos en las ruedas para convertirla en una madre y esposa de provecho, como mandaban los cánones del régimen. Logró terminar la carrera de Químicas y la mayor ilusión de su vida era dedicarse a la investigación, como su padre, a quien adora; pero al casarse y ser madre abandonó sus expectativas, convirtiéndose en una ama de casa de lo más tradicional. Sus dos hijas y su marido no logran hacerla feliz, se siente frustrada porque esa vida no es la que ella deseaba, pero lo que ella quiere, la sociedad a la que pertenece lo considera inviable.   



Daniel Sandoval, es el marido de Sofía, trabaja como abogado en el bufete que creó su padre, un padre con el que no tiene ninguna complicidad, un hombre muy poderoso y cuyos tentáculos llegan muy lejos. 

Un día encuentra sobre su mesa una carta cuyo contenido cambiará totalmente su vida y la de su familia.
Klaus Zaisser, hijo de una española y de un alemán, de fuertes convicciones políticas, que llegó a España para pelear por sus ideales. Klaus pasó sus primeros años en Rusia, pero después la familia se trasladó a vivir a Berlín. Cuando la ciudad se dividió Klaus, ya tenía una pareja y una hija y, por una fatal casualidad, se quedó en el lado oriental cuando su intención era vivir en el occidental.
El cierre de la frontera les pillo a Klaus y a su familia visitando a sus padres en la zona oriental y su vida cambió radicalmente cuando intentó saltar el muro y volver a su hogar. Una decisión que cambió su vida y su infortunio también arrastró a terceras personas. 

Como comenté anteriormente, solo había leído una novela de la autora, “La sonata del silencio”. Esta novela dejó el listón muy alto y abordé esta lectura pensando que sería imposible que lo superase. Afortunadamente mis temores se diluyeron según empecé a pasar las primeras páginas.
La novela es de un tamaño considerable: 654 páginas son muchas, pero su estructura -con una pequeña introducción y dividida en seis partes de capítulos cortos y un capítulo final a modo de epílogo- y su trama te van envolviendo gracias a la fluidez de su lectura. La trama poco a poco se va complicando, con una disposición muy sólida en la que destaca la buena labor documental, Tanto el suspense como los giros argumentales están muy bien hilados y los personajes están muy bien perfilados. Todos son absolutamente creíbles y perfectamente enmarcados en sus respectivos ambientes.


“La sospecha de Sofía” es una novela brillante, que nos relata unos hechos que, para bien o para mal, dejaron su impronta en la historia europea. Es una novela que tengo que recomendar porque es necesario que todos tengamos conciencia de lo que entonces aconteció y de lo que no debería volver a ocurrir.

Esta reseña participa en la iniciativa:


lunes, 9 de septiembre de 2019

El eco de la piel - Elia Barceló


Aunque había oído hablar de Elia Barceló, aún no había tenido ocasión de leer ninguna de sus novelas pero, durante la quedada de #soyyincanera en la pasada FL de Madrid, entre otras muchas actividades, tuvimos ocasión de mantener un encuentro con la escritora, en el que descubrí a una persona peculiar, entrañable pero que sobre todo brilla con luz propia. Elia, además de contestar a todas nuestras preguntas nos leyó el primer capítulo de la novela. Ese primer capítulo me emocionó, me llevo a mi propio pasado, a recordar sensaciones y vivencias que tenía olvidadas y me creó la necesidad de descubrir la vida de Ofelia Arráez.
  

Título: El eco de la piel

Autora: Elia Barceló

ISBN: 978-84-17305-68-0

Colección: Novela

Páginas: 542

Formato: Tapa dura con sobrecubierta

Fecha de publicación: Abril de 2019




Cuando a Sandra Valdés, joven historiadora en paro, le encargan que escriba la biografía de Ofelia Arráez —la gran empresaria y constructora, referente obligado en el mundo de la moda del calzado femenino—, ella acepta el reto sin imaginar los secretos que se ocultan en los noventa años de esa mujer contradictoria y poderosa, sin saber que lo que va a descubrir cambiará también su vida.
Como es habitual en las novelas realistas de Elia Barceló, la historia se articula en dos tiempos:
En el presente, Sandra, atraída por una oferta que le dará suficiente dinero como para replantearse su futuro y abandonar la precariedad de su trabajo en una cadena de ropa en Madrid, decide volver durante un tiempo al pueblo de su infancia a redactar la biografía que le ha encargado don Luis, hijo de la famosa Ofelia, para lo cual tendrá que investigar y entrevistar a personas que la conocieron.
Cada una de ellas muestra una verdad parcial sobre Ofelia; cada documento encontrado -fotos, cartas, cintas, noticias- va descubriendo a una mujer distinta, va creando un personaje contradictorio, a veces incomprensible, otras veces convencional, otras potencialmente oscuro y peligroso. El pasado está lleno de secretos, de malentendidos, de versiones que no casan entre sí.
Pero también sucede con el presente, porque los seres humanos somos fuente de misterio, ocultamos cosas, callamos, tergiversamos. En su propio pueblo, Sandra irá descubriendo que nada es lo que parece, que la vida está llena de sorpresas y no todas son agradables. Uno es tanto lo que es como lo que parece, lo que elige mostrar al exterior, y cada uno de nosotros va descartando pieles a lo largo de su vida, como las serpientes, y va dejando ecos de sí mismo en todos los que alguna vez lo conocieron.
facilitada por la editorial

Elia Barceló (Elda, Alicante, 1957) es una autora con varios best sellers internacionales en su haber. El secreto del orfebre ha sido traducido a once idiomas. El vuelo del Hipogrifo y Disfraces terribles -también éxitos en el extranjero- combinan elementos de la novela de misterio y del género negro con historias realistas. Considerada una de las escritoras contemporáneas más versátiles en lengua española, se la ha llegado a llamar «la dama de los mil mundos».
Se doctoró con una tesis sobre los arquetipos del terror en los relatos de Julio Cortázar, publicada originalmente con el título de La inquietante familiaridad, que aparecerá ahora en la editorial Cazador como Cortázar visto por Elia Barceló. Es considerada una de las tres autoras de ciencia ficción más importantes en lengua española. Su audiencia en el mundo entero ronda ya el millón de lectores.
Roca Editorial ha publicado El color del silencio (2017), Las largas sombras y El secreto del orfebre (ambos en 2018).
Datos facilitados por la editorial
El Monastil, es el nombre de un yacimiento arqueológico que se encuentra en el término municipal de Elda (comunidad Valenciana), y Monastil es el nombre del municipio en el que la autora sitúa el escenario de su novela, un pueblo agrícola, vulgar y anodino, en el que a finales del siglo XIX se crearon pequeños talleres de fabricación de zapatos; industria que evolucionó rápidamente, convirtiéndose en el principal motor económico y seña de identidad de la ciudad.
Pero Ofelia y Anselmo también viajan al extranjero, y en particular a París, lugar en el que ella pasó sus primeros años de vida y allí, en la ciudad de la luz, se sentían felices y libres.

En esta novela hay un gran despliegue de personajes, pero los más potentes, en mi opinión, son los personajes femeninos, mujeres fuertes, arriesgadas, valientes. Mujeres que luchan por lo que desean.
Ofelia Arráez es una mujer adelantada a su tiempo, una mujer que tiene que vivir bajo las convenciones que le marca el régimen de la posguerra, pero que siempre busca un soplo de libertad en el extranjero, donde puede ser ella misma, donde no tiene que esconderse.

Gloria, la gran amiga y compañera de Ofelia la mayor parte de su vida, a pesar de que la culpa los últimos años la devora es también un personaje transgresor, descubrirás porqué entre las páginas de la novela.
Sandra, se verá abocada a descubrir que es más convencional de lo que ella pensaba, que no solo Ofelia era mucho más moderna que ella, incluso su madre tiene la mentalidad más abierta, descubrir ciertos secretos cambiará su vida y le abrirá las miras.
A Selma Plath y lo que significa para esta historia la vas a tener que ir descubriendo página a página, incluso intuyéndola hasta casi el final.
La trama principal versa sobre la vida de Ofelia Arráez, la protagonista, una empresaria atípica para el momento y la situación social en la que vivió y, aunque con estos datos, pueda parecer lo contrario Ofelia Arráez es un personaje verosímil. Un personaje que vamos descubriendo página a página y del que, hasta que no llegamos a los últimos capítulos, no alcanzamos a valorar su intensidad y su gran personalidad.
Forman parte de su original estructura, los capítulos intercalados de “Los fragmentos de La memoria es un arma cargada de coartadas. Recuerdos y reflexiones, de Selma Plath, 1979”, que aportan a la novela un toque nostálgico y que según avanzamos en la lectura descubrimos que son parte esencial para entender el concepto global de la historia.

La protagonista, que se queda sin madre a los doce años y, al final de la guerra, con veintiún años pierde también a su padre, tiene que sobrevivir sola en una de las peores épocas que se han vivido en España: la posguerra. Un periodo y un lugar en los que las represalias a los perdedores fueron especialmente duras. La vida en esos tiempos fue muy difícil para la mayor parte de la población, pero en especial para ellos.
Al poco de morir su padre Ofelia conoce al que se convertirá en su marido, Anselmo, un joven que goza de una situación mejor que la suya, ya que su familia tiene un pequeño taller dedicado a la fabricación de calzado.  Mientras Anselmo trabajaba como asalariado en una fábrica Ofelia se ocupa en sacar adelante el taller familiar, ocupándose de todo lo que hiciese falta: producción, venta, proveedores y así comienza a forjarse lo que, con el tiempo, llegaría a ser un gran imperio empresarial.
El eco de la piel es una novela con una estructura muy peculiar, en la que se mezclan varios hilos argumentales en un amplio espacio temporal que abarca la larga vida de la protagonista, una mujer nacida en 1918 y que murió en el 2010, a los noventa y dos años. 

Todo esto, que en un principio pudiera parecer enrevesado, la autora con gran maestría lo va encajando como las piezas de un rompecabezas, creando además una atmósfera de suspense e intriga que incita a seguir leyendo sin parar hasta llegar a un asombroso e inesperado final.  Una lectura que ha supuesto para mí el descubrimiento de una autora a la que pienso seguir con muchísima atención.
Esta reseña participa en la iniciativa:



miércoles, 7 de agosto de 2019

Lyon

Hace tiempo que, por pereza en muchas circunstancias y por falta de tiempo en otras, no hago ninguna reseña de los lugares que visito. Pero ahora que estoy un poco más relajada quiero compartir con vosotros mis impresiones sobre uno de los lugares a los que he viajado durante mis vacaciones. 

Este año, he aprovechado para visitar el este de Francia y una de las ciudades que más me ha impresionado ha sido Lyon. A fin de cuentas, es la tercera ciudad francesa en importancia, después de París y Marsella y la capital del departamento del Ródano en la región Ródano-Alpes. 



Fue fundada en la colina de Fourvière y bautizada por los romanos como Lugdunum en el año 43 antes de Cristo, primero como colonia para después convertirse en la capital de la Galia. También perteneció al Sacro Imperio Romano Germánico. Además, es conocida como la Capital Mundial de la Seda y, gracias a las habilidades culinarias de Paul Bocuse, también lo es como una de las capitales gastronómicas del mundo.

Asimismo, Lyon es la segunda ciudad universitaria de Francia, acogiendo en su área metropolitana a más de 140 000 estudiantes, repartidos en tres universidades y numerosas escuelas de ingenieros, así como “grandes écoles” que le dan un ambiente joven, desenfado y bohemio.



Con tanta historia a sus espaldas, Lyon cuenta con un patrimonio histórico y arquitectónico con espacios muy destacados. No en vano, en 1998  fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. 

La metrópoli está situada en el este de Francia, entre los macizos de los Alpes al este y el Macizo Central al oeste, en la confluencia de los ríos Ródano y Saona, que convergen al sur formando una península o presqu'île. Despuntan en ella dos colinas: al oeste, Fourvière, «la colina que reza»  y al norte Croix-Rousse, «la colina que trabaja», separadas por el desfiladero del Saona. Al otro lado del Ródano, al este del centro histórico de la ciudad, se extiende una extensa llanura, donde encontraremos los barrios de la Part-Dieu (centro financiero y comercial) y los Brotteaux (residencial, donde podemos disfrutar de uno de los mayores parques urbanos de Europa, el Parque de la Tête d'Or (Cabeza de Oro). 

Ubicados ya en la ciudad, os voy a hablar de algunos de los enclaves y edificios que he visitado y que más me han impresionado:

Un lugar en el que todavía sigue latente la ciudad romana que fue un día.
Se puede acceder a ella cómodamente por funicular y merece mucho la pena por las extraordinarias vistas panorámicas que se pueden contemplar. Siguen en pie, como bastiones de la cultura más clásica, dos teatros antiguos: el Gran Teatro, construido en el siglo I antes de Cristo y ampliado dos siglos después, tenía un aforo para 10.000 espectadores. El pequeño teatro, también llamado Odeón, construido en el siglo I después de Cristo. Mientras el primero se enfocaba a la representación de obras de teatro, el segundo se utilizaba para lecturas públicas o recitales. Contiguo a él se encuentra el Museo Lugdunum, donde se exponen piezas arqueológicas lionesas.

No te puedes perder cuando visites La Colina de Fourvière:

· Notre-Dame de Fourvière: construida entre 1872 y 1896 en el lugar que anteriormente ocupaba el Foro de Trajano, por Pierre Bossan, se levanta, ufana y arrogante en la cima de la colina. Es una basílica menor, consagrada al culto católico.
En cuanto a estilo, combina elementos de la arquitectura románica y bizantina. Tiene cuatro torres y un campanario con una altura de 175 m. Dada su ubicación, es prácticamente visible desde cualquier punto de la ciudad.


·Jardín du Rosaire: Situado debajo de la basílica de Fourvière, sigue la forma de la colina y termina en el Montée Saint-Barthélemy. Se construyó en el siglo XIX con la intención de permitir el paso a las procesiones en honor de la Vírgen en la Basílica que se acababa de construir. Más tarde, se dividió en jardines privados, siendo estos abandonados durante mucho tiempo. A finales de 1990 se llevó a cabo un nuevo proyecto, que dio pie a lo que nos podemos encontrar hoy en día. Sus paseos están poblados de tilos, castaños, arces y otras especies. Si hacemos caso a las planchas incrustadas en el suelo del camino, estas nos marcan los pasos de la oración del rosario. También está dividido en áreas donde podemos encontrar “el jardín de rosas”, “el chino” o un huerto.


Se encuentra a orillas del Saona, a los pies de la  de la colina de Fourvière. Es uno de los barrios más vastos en cuanto a extensión que todavía quedan incólumes de la época medieval y renacentista. 
Pasear por sus callejones o por sus plazas como des Jacobins, la Trinité o du Change es un placer para los sentidos, ya que por arte de magia nos transporta a aquellos tiempos en que a la urbe se acercaban toda clase de comerciantes del continente a negociar.



La riqueza se observa en la multitud de edificios  que se construyeron allá por los siglos XV y XVI para alojar a banqueros y mercaderes y a familias de gran fortuna. 

Sus fachadas son un primor, a la altura de los patios interiores (visitables) y las traboules (pasajes escondidos que unen dos calles atravesando los patios interiores de uno o más edificios), de diferentes tipos. Algunas tienen preciosos balcones o ventanas que las identifican especialmente; en otras, incluso hay escaleras para salvar el desnivel entre dos calles. 


En la Oficina de Turismo de la Plaza Bellecour podéis solicitar un mapa gratuito donde se sitúan los patios y las traboules accesibles al público.

No te puedes perder cuando visites el Vieux-Lyon: 

·     La catedral Saint-Jean, de estilo gótico, y su reloj astronómico.
·     Iglesia Saint-Georges, del siglo XIX
·     Iglesia Saint-Paul, del siglo XI al XIX.
·     Museo Gadagne: Museo de Historia de Lyon.
·     Museo de Arte de la Marioneta: Se encuentra ubicado en el edificio renacentista más grande de Lyon.

Es la segunda de las dos colinas que dominan la ciudad, pero también el peculiar barrio que hay sobre ella, célebre por un pasado que se ha hecho presente como centro de la industria de la seda. Sus calles todavía conservan reminiscencias de aquella época. 



Por ello no es difícil evocar los vetustos bistanclaques (como se denominaba antiguamente a los telares) a los que acudían los más de 30.000 canuts que erigieron a Lyon como el más importante centro textil del continente.

En la actualidad los telares añejos confluyen con las tiendas de los diseñadores más prestigiosos; de hecho, Hermès sigue fabricando en Lyon los pañuelos que le han convertido en prácticamente una leyenda. También es un barrio donde el Street-art se ha convertido en parte del patrimonio urbano.

No te puedes perder cuando visites La Croix-Rousse:

·Los talleres de tejido de la seda, como La Maison des Canuts Sedería en vivo: Taller de pasamanería, el Taller de tejido municipal o El taller de sedería Montée de la Grande Côte.
·Ruinas romanas del Anfiteatro de Trois-Gaules.
·La Plaza Bellevue para contemplar las vistas que ofrece de la ribera izquierda del Ródano.
·Jardín de Chartreux, con vistas al Saona y Fourvière.
Está situada a los pies de La Croix-Roussee, en el espacio que forma una península hasta la confluencia de los ríos Ródano y Saona. Es el actual centro de Lyon y el lugar más visitado de la ciudad. Merece mucho la pena deambular por sus barrios históricos, plagados de callejuelas y palacios particulares, plazas medievales y renacentistas, atravesar el Pasaje del Argue y adentrarse en sus tiendas antiguas o, si se quieren novedades, acercarse a las calles de la République o Edouard Herriot y visitar otras más comerciales. 

Lyon es una ciudad viva, cuyo corazón late a mil revoluciones. No duerme o lo hace poco y en La Presqu’île esto es más que evidente.
 

Durante el día se puede visitar la parte más cultural, sin olvidar reponer fuerzas acudiendo a los famosos “bouchons”, pequeños locales con mesas vestidas con los tradicionales manteles a cuadros, en los que se ofrecen especialidades locales como el tablier de sapeur, las quenelles, la ensalada Lionesa, el petit salé, la andouillette, etc. 


 Y es que en Lyon, cuna de la Nouvelle Cuisine, tiene su lugar de referencia en el restaurante de Paul Bocuse, donde se puede evidenciar y comprobar que la gastronomía es un arte. La oferta es enorme. Y durante la noche el espectáculo es único, ya que sus monumentos más emblemáticos, sus teatros, la ópera o sus fuentes se visten de gala para ofrecer al turista una iluminación exquisita.

No te puedes perder cuando visites La Presqu’île:

·Place des Terreaux: Ayuntamiento y Museo de Bellas Artes: Típica plaza cerrada de forma rectangular. Aun siendo peatonal, en ella no encontraremos ningún banco. La razón es muy sencilla: resulta que, como parte de su ornamentación, cuenta con 69 chorros de agua que salen directamente del suelo. Durante el día pueden resultar graciosos, más si hace las temperaturas que nosotros hemos soportado este pasado mes de julio, pero por la noche se iluminan y resultan tremendamente atractivos por los juegos de luces que ofrecen. Alberga cafeterías de todo tipo, restaurantes y terrazas al aire libre. 
  
 Entre los edificios más emblemáticos que allí se localizan estarían el del Ayuntamiento (Hotel du Ville) y el Museo de Bellas Artes. Asimismo, cuenta con una galería comercial. En el centro de la misma hay una fuente llamada Carro de la Libertad, construida en 1889 por el escultor Bartholdi (el mismo autor de la Estatua de la Libertad). 




En ella se representa al río que pasa por Burdeos, el Garonne, y sus cuatro afluentes. Quizás sorprenda que sea ese río y no cualquiera de los dos que fluyen por Lyon, pero la razón es muy sencilla: esa fuente, en principio, la encargó el Ayuntamiento de Burdeos, pero una vez terminada la factura les pareció prohibitiva y fue entonces el de Lyon el que decidió comprarla.

· Église Saint-Nizier: Ubicada en la calle Brest, debe su nombre al obispo Nicetus de Lyon, que está enterrado allí. De estilo gótico, excepto por su pórtico renacentista, se empezó a construir en el siglo XV sobre lo que antiguamente había sido un templo romano. Tardó en erigirse un siglo, algo que resulta más que evidente al contemplar sus torres, cada una de un período diferente.

·Théâtre des Célestins: Este teatro es uno de los más antiguos de Francia. Se encuentra en 4 rue Charles Dullin, próximo a la place des Célestins. Debe su nombre a que anteriormente hubo un convento de celestinos, una orden religiosa francesa. Años después de su apertura sufrió un incendio y se destruyó por completo. El encargado de levantarlo de nuevo en 1873 fue el arquitecto Gaspard André, quien tuvo que volverlo a construir años después tras sufrir otro incendio. Decir que su fachada es preciosa es quedarse corta y, no obstante, está a la altura del interior.




  De estilo italiano, mantiene la pomposidad típica y las pautas establecidas por el Teatro Farnese. Decorado en rojo, con detalles dorados, las butacas son de terciopelo rojo pasión y el dios Dionisio aparece representado en varios lugares. A fin de cuentas, no solo era el dios del vino… sino también el del teatro. También hay una pintura de Jean-Baptiste Poquelin –Molière-, considerado el padre de la comedia francesa. 
De las distintas secciones que más nos gustaron, nos quedamos con el “Foyer du public”, que es el lugar donde se reúne el público en las pausas de la función y el “Foyer des artistas”, que tiene el mismo cometido, solo que está reservado al elenco de la obra. También nos gustó mucho, porque no había visto hasta la fecha nada igual, la Célestine, una sala pequeña construida debajo del escenario de la Gran Sala y de las mismas dimensiones, aunque más austera en cuanto a decoración, donde se llevan a cabo representaciones para un número de asistentes más restringido.

·Place Bellecour: También llamada Place de Louis-le-Grand, (Más conocido en nuestros lares como el Rey Sol), al que podemos ver en la gran estatua ecuestre que se encuentra en el centro de la misma. No es la única estatua de la plaza, ya que en un lateral se encuentra un monumento que representa al escritor, nacido en esta ciudad,
Antoine de Saint-Exupéry, quien tiene a su costado al protagonista de su principal obra, El Principito. Es esta una de las plazas rectangulares más grande de Europa, punto de encuentro de la sociedad lionesa.

 Allí se localiza también la oficina de turismo, donde además informan en castellano.

·Basilique St-Martin de Ainay: De estilo románico, fue construida en el siglo XII. En principio formó parte de un monasterio, pero este fue destruido durante la Revolución Francesa, quedando en pie únicamente la iglesia. Posteriormente a su construcción hubo algunas restauraciones en las que se añadieron elementos de otros estilos, como la capilla de Saint Michael, de estilo gótico, y otras modificaciones de estilo neorrománico. Su fachada es de tres cuerpos, decorada con arcos. Si hay una característica que la define especialmente es la parquedad de su ornamentación exterior e interior. En ocasiones se organizan conciertos de música clásica, dado que la acústica del lugar es impresionante.

No quiero terminar sin hablar de un museo que me ha gustado especialmente. Se encuentra al sur de la ciudad, donde convergen el Ródano y el Saona y precisamente, aprovechando esa circunstancia, han construido el 
                       
Es un edificio llamativo, diseñado por la agencia austríaca CoopHimmelb, que presentó al concurso de adjudicación un proyecto singular, asentado en una arquitectura deconstructivista y de gran funcionalidad, que tiene como estructura tres conjuntos llamados "Base", "cristal" y "Nube”.


Las obras comenzaron en octubre de 2006, pero durante su construcción surgieron múltiples contratiempos dado que el terreno sobre el que se estaba construyendo era inestable e inundable. 
                                    

Estos problemas acarrearon la demora de su inauguración 10 años más desde la fecha prevista. Finalmente, el museo abrió sus puertas por primera vez el 20 de diciembre 2014.

El museo basa sus colecciones en La Tierra desde sus orígenes, en su historia y su geografía, combinando las más recientes investigaciones en todos los campos de la ciencia y la tecnología y, también alberga exposiciones temporales de temáticas muy diversas. 


Otro de los atractivos que tiene el museo son las vistas panorámicas de la confluencia de los dos ríos.




Información Práctica:
- Dirección: 86 quai Perrache, 69002 Lyon – Francia
- Teléfono: (+33) 04 28 38 12 12
Horarios:
De martes a viernes: de 11h a 19h 
Sábados y domingos: de 10h a 19h 
Jueves por la noche: hasta las 22h
Lunes y algunos festivos (1 de enero, 1 de mayo y 25 de diciembre) Cerrado.
Lyon es una ciudad que tiene mucho encanto, ideal para pasear, degustar deliciosos platos, disfrutar de magníficos paisajes y cuidados monumentos, muchos más de los que he mencionado. 




Si tenéis ocasión no dejéis de visitarla. Me daréis la razón.